Sintéticos
ConciertosMonstruo Laberinto

Sintéticos

7 / 10
Raúl Julián — 01-03-2026
Empresa — Avalon
Fecha — 27 febrero, 2026
Sala — Avalon Café / Zamora
Fotografía — Raúl Julián

Si en enero veía la luz “Negro fosforito” (Auto, 26), el que es primer (y notable) álbum de Monstruo Laberinto, ahora llegaba el turno de defender esas canciones en directo. El proyecto conformado por Nieves Lázaro (Lázaro) y Manuel Cabezalí (Havalina) comenzaba a rodar la criatura sobre los escenarios en un escenario con tanta solera como es el del Avalon Café de Zamora, acompañados para la ocasión por las más que palpables aportaciones de Víctor Cabezuelo (Rufus T. Firefly) y el batería Juanma Padilla, armado con una mixtura entre electrónica y analógica.

El cuartero se encontró con una buena respuesta por parte del público, y aunque no se colocó el cartel de entradas agotadas, disfrutó del animoso aspecto latente en la sala. La oscura mezcla de synth-pop y dream-pop de Monstruo Laberinto copó la velada, con esas vetas electrónicas colándose con frecuencia entre gruesas texturas fruto de aunar numerosos sintetizadores, teclados y efectos manejados por los protagonistas, a los que sumar la guitarra de Cabezalí en la segunda mitad de la actuación. Unas preferencias deudoras de The Cure, Bauhaus, Slowdive, Coteau Twins, Depeche Mode o los New Order menos festivos.

Entre esos parámetros absorbentes, hipnóticos y de extraña belleza fueron cayendo (alternadas entre las voces de Nieves Lázaro y Manuel Cabezalí, en un contraste favorecedor) piezas como “Ven a verme”, “Grieta”, “Muerte por arcoíris” o “KIK”. También hubo espacio para versiones del “Rano Pano” de Mogwai, “Objetos personales” de los propios Havalina o “El Algoritmo de la noche” de Atención Tsunami, además de “Humo humano” o una desatada “Alas con membranas” mutada en rave al más puro estilo “XTRMNTR” (Creation, 00) de Primal Scream, justo antes de que el combo finalizará con la delicadeza de “El momento culminante”.

Los madrileños firmaron, en definitiva, un concierto trazado en línea ascendente, con destacadísimos picos de intensidad que evidenciaron la pericia y veteranía de los músicos. Un gran nivel, aun dejando las lógicas sensaciones de que el asunto puede mejorar a medida que el cuarteto gane empaque con nuevos conciertos. En ese sentido, sería interesante que cuando terminen su gira prevista regresen a Zamora para cerrar el círculo. Y es que, si la velada del pasado viernes dejó magnificas sensaciones entre banda y público, ese hipotético regreso bien podría antojarse épico.

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