Si hay artistas que funcionan especialmente bien en la distancia corta, Marwán es uno de ellos. El cantautor madrileño de raíces palestinas recaló el pasado 7 de marzo en el Teatro Principal de Zamora con su propuesta “Un encuentro más allá de las canciones”, un formato íntimo en el que se presenta solo sobre el escenario para recorrer algunas de las composiciones más celebradas de su trayectoria. Un concierto concebido como un diálogo cercano con el público, en el que la música convive con la palabra, la poesía y la conversación.
La cuidada puesta en escena, sobria y elegante, ayudaba a situar al espectador en ese clima desde el primer momento. Sin banda que arrope ni artificios innecesarios, Marwán fue construyendo la velada únicamente con su guitarra, su voz y una narrativa que mezcla canción de autor y literatura. El repertorio arrancó con piezas como “El viejo boxeador”, “La pareja interminable” o “La reina del Jäger”, canciones que situaron rápidamente al público dentro de ese universo emocional que el artista ha ido consolidando durante años.
A lo largo de la noche fueron cayendo otros temas muy celebrados de su catálogo, como “La delicadeza”, “Pensábamos que el amor”, “Desde que duermes junto a mí” o “Puede ser que la conozcas”, recibidos con una complicidad evidente desde el patio de butacas. Especialmente emotiva resultó “La ecuación”, que Marwán grabó en su día junto a Miguel Poveda, una colaboración que el propio autor reconoció durante la velada como una de sus favoritas cuando fue preguntado por el público.
También dejó una huella profunda “La vida cuesta”, interpretada con intensidad contenida y que reforzó el carácter íntimo del concierto y subrayó su condición de una de las piezas más bellas y desgarradoras de su repertorio. Entre canción y canción, el artista abrió espacios para el diálogo directo con los asistentes, respondiendo preguntas lanzadas desde el patio de butacas y compartiendo reflexiones sobre su proceso creativo. A esos momentos se sumaron también varios poemas recitados, integrados con naturalidad en una propuesta donde canción y poesía conviven sin fronteras.
La recta final del concierto dejó algunos de los instantes más intensos de la noche. Con “5 gramos de resentimiento” y especialmente con “Un día de estos”, el Teatro Principal vivió un momento de auténtica comunión entre artista y público, con el auditorio completamente entregado y acompañando cada verso en una atmósfera cargada de emoción. Fue el cierre perfecto para una velada cercana y delicada, en la que Marwan volvió a demostrar que, cuando la palabra y la música se sostienen sobre buenas canciones, basta poco más que una guitarra y la complicidad artista-público para llenar todo un teatro.

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.