La fuerza del canto
ConciertosMarisa Valle Roso

La fuerza del canto

7 / 10
Daniel Pose — 07-03-2026
Empresa — AIE
Fecha — 05 marzo, 2026
Sala — Sala Mardi Gras, A Coruña
Fotografía — Daniel Pose

Vivimos en un país caracterizado por infinidad de cosas, y una de ellas es la enorme cantidad de talento oculto que merece toda nuestra atención. Uno de esos casos es el de Marisa Valle Roso, quien tomó la valiente decisión de asomarse la pasada noche de jueves a la Sala Mardi Gras de A Coruña, en un concierto organizado bajo el paraguas de AIE en Ruta. Una noche que sirvió para descubrir su directo y para que la sala herculina se sintiese una parte más de Asturias durante la hora y diez minutos que duró la actuación.

El protagonismo recayó en su nuevo disco, “Cenicientes” (Esmerarte, 25), que llevó al directo acompañada de su guitarra, bases pregrabadas y de Manuel Cordero a la percusión. Este último, más allá de su participación musical, ayudó en varios momentos a mejorar un ambiente ya óptimo, con una actitud y un saber estar sobre el escenario dignos de mención. Una puesta en escena que fue más que suficiente para presentar unas canciones en donde tradición, reivindicación e historia se dan la mano con sonidos más contemporáneos.

Y es que sus canciones funcionan bien, pero lo hacen aún mejor gracias a las distintas introducciones con las que Marisa Valle Roso fue poniendo en situación y en valor la historia de su tierra: la de los mineros, pero también la de tantas mujeres olvidadas por la memoria colectiva que, sin embargo, resultaron fundamentales en la vocalista. Porque lo que hace no es solo música; tampoco se trata solo de interpretar. Lo de Roso va de trasladar el valor de su tierra a otros rincones. Haciéndolo, además, de una forma con la que resulta imposible no conectar, a pesar de no haberlo vivido en primera persona.

Y no solo por eso, sino también por una interpretación vocal que nada tiene que envidiar al sonido de estudio. Al contrario. Al escucharla cantar, surge la sensación de estar ante una versión mejorada con respecto al disco, tanto en las canciones más movidas como en las más solemnes. Un poderío vocal que no necesita de ayuda alguna, tal y como quedó patente cuando bajó del escenario acompañada de Juan de Dios —productor del disco y sorpresa de la noche— para cantar entre el público, convirtiendo el momento en uno de los más solemnes y emocionantes de la velada.

Hubo también tiempo para un sentido homenaje a Tino Casal, antes de cerrar con la casi rave que conformó la dupla musical de “La tormenta” y “La manzana”. Un final que dejó el ambiente convenientemente caldeado, tras una noche en la que quedó patente que en Asturias hay mucho talento y que el de Marisa Valle Roso merece disfrutar de un largo recorrido por las distintas salas del país.

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