Los indies del Hospitalet están de suerte, el Let’s Festival llega a su tercera edición, se cierra un año más con éxito de público y con la certeza de que el evento sigue siendo cita obligada para los amantes del indie patrio. Al cartel, que sigue la línea de las dos ediciones anteriores, se le tiene que añadir la incorporación de dos espacios más. La nueva sala del Salamandra y el mítico Depósito Legal, que fue el punto de reunión y el sitio de descanso entre concierto y concierto, programando sesiones de Dj’s y acogiendo la fiesta de presentación con La Estrella de David. El viernes 29 de febrero sorprendieron los Cordobeses Deneuve y su pop de autor, que nos hizo pensar que el indie que tanto cuajó en los noventa aun no se ha perdido del todo. Justo después subieron al escenario unos Triángulo de Amor Bizarro que hicieron gala de su pose rockera y ruidista. La nota de color vino de la mano de Isa, quien pidió varias veces algo de suministro de alcohol para poder continuar tocando. A las 23:00 empezaron en la sala 1 los madrileños Humbert Humbert, aunque en esta ocasión no se esforzaron demasiado. Quienes sí destacaron fueron Mishima. Sin Oscar D’Aniello a la batería, tocaron piezas del “Set tota la vida” (Sinnamon, 07) con una elegancia suprema. Mientras tanto la otra sala vibraba al ritmo del rock bailable de Delorean. El sábado primero de marzo vino marcado por la extravagancia de Hidrogenesse, que además de tocar “Animalitos” (Austrohúngaro, 07), “Bestiola” y algunos temas antiguos sorprendieron con una nueva estrofa del tema ‘El vestit d’en Pasqual’. La suya fue una extravagancia que contrastó con la elegancia sonora de la que veníamos. Abraham Boba destiló un pop de whisky on the rocks en la onda Cohen. Me cambié de sala para pasar a ver el fin de concierto de Big City y prepararme para unos Nisei que a pesar de algunos problemas técnicos resolvieron un buen concierto basado en el nuevo “Continents” (B-Core, 07). En el ambiente se respiraban unas ansias colectivas de enfrentarse al directo de El Guincho, aunque antes Facto Delafé y Las Flores Azules repartieron burbujas de jabón y confeti en una sala donde no cabía nadie más. Cuando acabaron, me puse un collar de flores y un bañador para ir a bailar con el pop tropical de un Guincho que superó con creces las expectativas con lo que es, sin duda alguna, una de las apuestas más originales y bailables de la escena.
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