La doble jornada final del Lagarto de Jaén fue un calco de los últimos años, cuatro bandas por día, el público receloso hasta la llegada de los artistas invitados y un veredicto ajustado que premió a partes iguales originalidad y ortodoxia. El Auditorio de la Alameda apenas cubría un cuarto de su aforo cuando le tocó abrir la noche rockera a los madrileños La Falacia Mística del Ácido. En su propuesta de fusión estándar (metal, funk, rap, rock) sobresalió el entusiasmo y la reciprocidad con el respetable, a la postre marca insuficiente para optar a medalla. Y es que este Lagarto olía a rock&roll y Jack Daniels y bandas como Devil´s Dandruff o Carne Lovers no podían desaprovechar la oportunidad de hacerse con el concurso más prestigioso de Andalucía. Los malagueños se llevaron el gato al agua con un directo más compacto y sobrio, frente al voluntarioso esfuerzo de acrobacia que los gaditanos. Es más, cuando todo parecía que el trébol se deshojaba entre los rockeros, los chicos de Carne Lovers vieron como la propuesta de electrorock glamuroso de los catalanes MyOwnGravity se apuntaba la nota discordante del jurado y les arrebataban también la segunda plaza. Tierra Santa se encargó de cerrar la noche y dar tiempo al jurado para meditar el veredicto, y vaya si lo hicieron: se despacharon dos horas de concierto con las que premiar la espera del casi el millar de seguidores que les esperaban desde primera hora. Más impredecible se presentaba la jornada del sábado. De partida el pleno de representantes andaluces y la disparidad de las propuestas (eso sí, todo pop, nada de nuevas tendencias) equilibraban las apuestas a favor de uno y otro. Neorama se encargaron de romper el hielo en un auditorio todavía vacío, poniendo sobre la mesa el directo más solvente y a la postre menos premiado de la noche. El pop sixtie de The Shake quizás fue el convidado de piedra en una final que buscaba un ganador más contemporáneo. Sam O estuvieron a punto de perder todo la renta ganada con su demo debido al calamitoso concierto que les hizo pasar un discman demasiado saltarín. Después de tanto incidente el segundo premio les supo a gloria. El pop cosmopolita de Solina equilibró distinción y efectividad para ponerle fácil al jurado una noche que se puso complicada. La Habitación Roja, se encargaron de cubrir el tiempo que tardó el Auditorio de la Alameda en recibir la multitud que desde horas antes aguardaba la hora de El Bicho, sin duda el triunfador de los dos días aunque nadie contara con él.
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