A pesar del más que evidente retorno de las guitarras desenfrenadas, los ritmos acelerados y el descaro de aquellos primeros años de los 2000, puede resultar difícil encontrar una banda que te atrape de la forma que lo hacen este trío nacido en el barrio madrileño de Tetuán.
La Paloma es de esas formaciones, nacida en las últimas hornadas del rock, que ostentan la capacidad de meterse al público en el bolsillo en segundos. Tan solo hace unos meses que lanzaron su segundo disco de estudio, “Un Golpe de Suerte” (La Castanya/Universal Music, 2025), y el sábado aterrizaron en la Paral·lel 62 de Barcelona para presentarlo.
Y hablando de suerte, esa es la que tuvimos los asistentes que pudimos presenciar la arrolladora firmeza escénica que destilan el trio -Nico Yubero (guitarra y voz), Lucas Sierra (guitarra y voz) y Juan Rojo (batería)-, en esta ocasión acompañados de una bajista y un tercer guitarrista.
Tras la furia del dúo Pinpilinpussies, La Paloma irrumpió en el escenario curiosamente con la última del disco, “En Mucho Tiempo”, y cargaron el ambiente con melodias pegadizas e instrumentales resonantes que inundaron la sala. Cierto es que el disco es excepcional, pues saben lo que se les da mejor y explotan esa habilidad al máximo, solo hay que ver la potencia guitarrera de “Si No Me Muevo” o “Mi Hueco”.
Con seguridad demostraron que esa es su esencia, la banda disfrutó del altavoz que posee para comunicar sus emociones a través del instrumento de seis cuerdas y los contundentes batacazos a la batería. Además, son conscientes de su poder de seducción, y en la hora y media que duró el concierto se encargaron de hacer gala de ello. Navegaron entre canciones del nuevo disco y de su debut de 2023, de dónde nacieron joyas como la autocrítica “Sigo aquí” o la existencialista “Quejas célebres”.
Con el nihilismo que impregna sus letras, La Paloma también tocaron “Intacto” con una actitud efervescente, así como “Sale El Sol”. La realidad es que ya cargan con múltiples directos a sus espaldas, por lo que van sobrados en el escenario, a pesar de que hay un componente innato incuestionable. Juan Rojo es una máquina destructiva a la batería, Lucas Sierra es la combinación perfecta entre la furia y la dulzura, y Nico Yubero es verdaderamente una superestrella, ha nacido para ello. Son un triángulo amoroso de los que merece la pena ver en movimiento.

Hacia el final aprovecharon para honrar al que casi sería cuarto miembro del grupo, el productor Santi García (Biznaga, Biela, La M.O.D.A), quien subió a tocar con ellos. Y para cuando ya habían arrasado con el público y este había respondido solemnemente con pogos y viajes en alto de algunos de sus asistentes, Yubero quiso dedicar sus primerizas “Bravo Murillo” y “Palos” a un seguidor que llevaba días escribiéndoles por redes sociales esperando con ansia este concierto. No es para menos, La Paloma lo abordaron con agradecimiento y excitación y esperamos que este bolo les sirva de catapulta para llegar a un públio aún más amplio.

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