Desde hoy mismo lo hago público y me rindo ante los pies de Ariadna Punsetes por su capacidad de no mover estos durante los cuarenta minutos escasos que duran sus conciertos. Lo de los madrileños es sencillo: o los entiendes o no, o por lo menos eso me dijo uno de sus más fervientes defensores, ya que con este grupo la cosa parece que va de bandos; aunque lo que sí dejaron patente esa noche fue que ya han alcanzado la cota de actitud, sonido y contundencia mínimamente exigibles a una banda. Lo de Los Planetas sigue siendo algo casi místico, apuntando de antemano que por primera vez los granadinos sonaron (casi) de lujo en una sala tan deprimente (acústicamente hablando) como es La Riviera. Los conciertos de Jota y compañía siempre han sido auténticos actos de fe en los que sus fieles esperan impacientes la comunión con sus dioses; aún más desde que decidieron hacer patria flamenca. Desde la llegada en 2007 de ‘La Leyenda Del Espacio’ sus celebraciones se dividen en dos actos claramente diferenciados, incluso porque hay espantada del escenario entre uno y otro. En su primera mitad las raíces hacen acto de presencia y con devoción el público se va entregando -algo más recogido que en la segunda parte- a ese devenir de rezos que en ocasiones se puede llegar a convertir en letanía. Porque aunque reconocemos la destreza de la banda para acercarse a un género prácticamente intocable desde el pop (grandes se muestran en ‘Señora De Las Alturas’, ‘Soy Un Pobre Granaíno’ o cuando vimos a Ariadna sonreír haciendo de La Bien Querida en ‘No Sé Cómo Te Atreves’), si esta primera parte se prolonga mucho en el tiempo pueden llegar a aletargar a una audiencia que espera como agua de mayo sus oraciones preferidas aprendidas desde hace años con fervor. Es entonces cuando se desata el éxtasis colectivo, cuando desde el púlpito suenan ‘Santos Que Yo Te Pinté’, ‘Segundo Premio’, ‘De Viaje’, ‘Un Buen Día’ o ‘Pesadilla En El Parque De Atracciones’, cánticos que son los verdaderos protagonistas de sus misas paganas e himnos que confirman que el pop debería ser una de las religiones con más devotos en sus filas.
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