A ritmo de trip-hop
ConciertosJay-Jay Johanson

A ritmo de trip-hop

8 / 10
Daniel Gómez-Cortazar — 22-03-2026
Fecha — 19 marzo, 2026
Sala — Kafe Antzokia, Bilbao
Fotografía — Eider Iturriaga

El jueves 19 de marzo toda la modernidad bilbaína de hace 30 años se concentró en el Kafe Antzokia para celebrar el aniversario del álbum "Whiskey" del sueco Jay-Jay Johanson. El sueco salió a escena vestido de riguroso negro. Le acompañaban Erik Jansson – piano, teclados y disparando las bases y Fredrik Wennerlund a la batería.

Los suecos reproducen de manera excepcional estilos de música anglosajones. En lo que nos toca, el primer álbum de Jay-Jay recoge y aplica magistralmente las lecciones del trip-hop. Abrió como el disco con la muy cinematográfica “It hurts me so”. Los ritmos jazzeados de batería y los subgraves a tope sonaban muy bien en una sala normalmente más rockera.

A continuación, el público se unió al cantante en el estribillo de la delicada “So tell the girls that I'm back in town”. El concierto siguió en el orden del álbum con “The girl I love is gone”. Se veía claramente que el público, verdaderos fans, iba con conocimiento de causa a ver un concierto tan inusual y tranquilo, vitoreando al artista con entusiasmo al término de esta canción. El sueco sonreía desde el escenario y bebía de una infusión que para el término del concierto tenía que haberse quedado helada, a no ser que fuera el brebaje alcohólico que da título al disco.

El cantante entró a cappella en “I'm older now” y posteriormente le siguieron la caja de ritmos y la batería redoblando, antes de entrar los teclados. El público le observaba ensimismado mientras él cantaba esta maravillosa composición, con la afectación que tanto le caracteriza. En los momentos de desarrollo instrumental, se retiraba a un lateral para que pudiéramos centrarnos en el saber hacer de los instrumentistas. Le siguió “I fantasize of you”, con ese toque de Burt Bacharach actualizado a la producción de los 90 para cerrar después el álbum con el ritmo hip-hopero de “Mana Mana Mana Mana”. Durante ésta, el tecladista hizo coros, no sin esfuerzo físico y vocal. Lo curioso de la música de Jay-Jay Johanson es que lo mismo invita a unas personas a contemplar el concierto totalmente quietas como a las más bailongas nos lleva a mover las caderas sin levantar los pies del suelo.

Terminado el álbum, nos agradeció el apoyo tras 30 años del lanzamiento y saltó al año 2000 con el teclado dramático de “Far away”, acompañada ésta por unas voces robóticas pregrabadas, como de la película Tron. Seguidamente, sonaron el ritmo jazzeado de “Ten little minutes”, de su último álbum “Backstage” (2025) y la trompeta pregrabada de “You'll miss me when I'm gone”. La delicadeza de “Not time yet” nos hizo pensar que la música sofisticada del sueco sería la banda sonora perfecta para un brunch en un domingo soleado.

Después de “How long you think we are going to last”, la gente se puso a silbar de emoción y a continuación cantamos con él la no menos dramática “She doesn't live here anymore”. Excepcional fue el silencio del respetable durante “She is mine but I'm not hers” que interpretó acompañado solo del teclado. El momento más bailable de su set fue “Milan, Chicago, Paris, Madrid” y tras los silbidos colectivos de “Heard somebody whistle” abandonaron los tres el escenario.

En los bises nos regaló “Whispering words” a capella, consiguiendo hacer llorar de emoción a alguna persona. Los subgraves nos subieron por los pies en la preciosa “Finally” y cerraron con “Believe in us”, a modo de celebración colectiva con todo el público cantando. El sueco sacó su lado menos nórdico dándose un baño de masas y de abrazos primero en la pista al ritmo de “My way” en la versión de Sid Vicious (sonando por PA) y después en el piso de arriba mientras todos bailábamos a lo loco “Born slippy” de Underworld. Una perfecta guinda de fin de fiesta.

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