Cerca de un centenar de personas recibían anoche a Jason And The Scorchers en la primera fecha de la gira presentación de su último disco, “Halcyon Times", que la banda norteamericana liderada por el cantante Jason Ringenberg y el guitarrista Warner E. Hodges acaba de iniciar por la península. Cómo era de prever, la escasa afluencia de público no mermó la entrega y el saber hacer de un grupo de músicos educados musicalmente en la vieja escuela de los últimos años setenta. la misma de The Smithereens, REM, Dream Syndicate o Violent Femmes. Capacitados para romper el hielo y conectar con el respetable desde el minuto uno, tras los primeros compases que sirvieron para realizar una honrosa declaración de intenciones ahondando en sonoridades folk y country que, probablemente, lucirían con mayor brillo si violines o acordeones se sumasen a su paleta instrumental. Fueron sonando sin mácula algunos de los pequeños grandes éxitos que los de Nashville atesoran en sus treinta años de carrera artística: “Last Time Around”, “If Money Talks” o la celebrada “White Lies” proporcionaron fuertes descargas eléctricas y la oportunidad de descubrir que para Warner Hodges la guitarra es un apéndice más de su cuerpo, haciéndola girar, dándole vueltas y pasándosela por detrás del cuello con la misma soltura de cualquier jugador de los Harlem Globetrotters manejando una pelota de baloncesto, mientras que en los momentos de mayor misticismo, “The Bible & The Gun”, el aura de Johnny Cash parecía impregnarse en la camisa de lamé de Mr. Ringenberg. Un verdadero placer encontrarse en la distancia corta con los pioneros de aquel Nuevo Rock Americano, predecesor del “alt-country” representado por Wilco, Son Volt y Jayhakws e influencia latente en los trabajos de Marah, The Hold Steady o Ryan Adams.
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