Dentro de la discografía Wu-Tang, “Liquid Swords” (Geffen, 1995) es un trabajo esencial, para muchos una obra incluso por encima del debut del clan “Enter The Wu-Tang (36 Chambers)” (Loud, 1993) quizás por su capacidad para concentrar de forma definitiva el espíritu marcial que siempre inspiró la música y filosofía de la banda en un trabajo con un sonido tan personal y definido que cualquier álbum posterior de The Genius ha salido escaldado en la comparación. Estamos hablando de uno de los mejores discos de la historia del rap, así que parece justificada en esta ocasión esa cosa tan de hoy en día que ha llevado a muchos otros artistas a interpretar ciertos discos de forma íntegra.
En Barcelona, GZA no sólo demostró que el filo de sus espadas todavía sigue afilado, también se reivindicó como uno de los MCs más dotados de The Wu-Tang Clan, sosteniendo el concierto él solito. Porque si en la primera parte del show se concentró en su álbum más célebre, saltándose la mayoría de skits –algo que la mayoría agradecimos-, en la segunda recorrió una carrera llena de grandes rimas, tanto en solitario como con la banda que contribuyó a formar junto a sus primos RZA y Ol’ Dirty Bastard, para el que tuvo un recuerdo en forma de homenaje. GZA estuvo ágil, lanzándose entre el público para recorrer media sala, y, cuando ya nadie lo esperaba, subiéndose de nuevo al escenario para un largo bis.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.