Guillemots
ConciertosGuillemots

Guillemots

1 / 10
Redacción — 24-02-2007
Fotografía — Archivo

Con un público a priori convencido por un repertorio fresco y cautivador, poco podía defraudar el curioso combo afincado en Londres. En su primera visita a España, Dangerfield y compañía subieron puntualmente al escenario mientras los primeros gritos y aplausos de bienvenida eclosionaron dando pie al onírico comienzo de “Come Away With Me”. Así las cosas, la máquina empezó a engrasarse y fueron cayendo “Through The Windowpane” (tema que da título a su álbum debut), “Go Away” y la preciosa “Made Up Lovesong #43”. La temperatura aumentaba y la banda quería mostrar ya sus grandes bazas. Entonces emergió la “Guillemots Ensemble”, bajo efectos de sonoridades festivas, metales para fanfarrias balcánicas y ese aire de “nosotros tocamos porque nos encanta hacerlo”, que tan bien resulta si encima tienes repertorio. Apuntalados por una base rítmica solvente (un batería medio hundido calculando cada golpe y cada plato, una contrabajista marcando el tempo en todo momento), los protagonistas, a pesar del ego mal disimulado de Dangerfield, fueron los metales, dos alumnos enrollados de conservatorio recurriendo a saxos tenores y clarinetes afónicos que junto al simpático brasileño Mc Lord Magraö (guitarra, triángulo, megáfono y otros cachibaches) dieron cuenta de canciones como “Annie, Let´s Not Wait” (de las más coreadas), “Redwings” y la (anunciada con cencerro ambulante por el pantagruélico percusionista) “Trains to Brazil”, cierre idóneo para la noche. Emocionado con la respuesta del respetable, Dangerfield, peinado imposible mediante, salió con teclado de feria para hacer temblar los cimientos del Razz 3 con su privilegiada voz sin amplificar, creando aquella atmósfera especial que tiempo después nos llevará a afirmar “yo estuve allí y tú no”.

Lo siento, debes estar para publicar un comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.