En dos años este incipiente festival ha visto como sus mejores expectativas se han cumplido. Al final fueron 18.000 los visitantes que celebraron los tres días de festival, ya que el concierto familiar de Ara Malikian previsto para el cuarto día, el domingo, se canceló por problemas técnicos.
El inicial riesgo, y a la postre ventaja, de especializarse en estilos como el balkan, swing y ska, con unos ritmos muy de baile, muy de fiesta, les ha hecho alcanzar cotas de público que para si quisieran otros festivales. Aunque para el bien de todos, el éxito de está edición debería hacerle replantear a la organización toda una serie de mejoras para que público, medios, voluntarios y los mismos organizadores, puedan disfrutar y trabajar en mejores condiciones. Y no se trata de hacer una crítica negativa del festival (nuestro total apoyo para el Iboga), pero si la calidad de los grupos ha sido indudable en esta edición, esa misma calidad debería mantenerse en todos los aspectos (servicios, zona de acampada, información, etcétera) para mantener el nivel.
Solamente pudimos estar los dos primeros días del festival, suficientes para comprobar que consiguieron su objetivo: que el recinto se convirtiera en el “lugar donde la música enloquece”.
Los conciertos en el escenario principal empezaron el jueves (con un retraso de hora y media) con dos bandas nacionales, de Madrid y cercanías. Primero fueron Sin Konzienzia quienes pusieron a bailar a las primeras personas que entraron en el recinto. Tras ellos, Spin Te Kú. Ambas formaciones levantaron las primeras nubes de polvo en las zonas cercanas al escenario con sus mezclas explosivas y enérgicas de ska-reggae-punk-balkan, dejando el ambiente caldeado para el serbio Goran Bregovic (en la foto superior). Al grito de “¡si no os volvéis locos con esta música es que no sois normales!” empezó a toda velocidad con el incendiario “Gas Gas” y, claro, la locura se desató. Se presentó con la version reducida de su Wedding And Funeral Band, quienes fueron de lo más eficaz. A pesar de todo lo que se diga de él, Bregovic es el artista que más ha popularizado las músicas de los Balcanes en todo el planeta. Sumemos a eso que su repertorio es infalible, alternando inteligentemente temas emotivos con auténticos momentos de desenfreno rítmico. El tramo final con la alocada “Hopa Cupa”, el clásico “Caje Sukarije” o el vibrante “Yeremia” fue apoteósico, alcanzando la demencia total con “Bella Ciao” y “Kalashnikov”, en la que como siempre hizo gritar al todo el público.
Tras él tomaron el escenario Russkaja, un grupo de rusos, ucranianos y austríacos que formaron la banda en Viena. Llegaron diciendo: “venimos para aportar nuestra música rusa a vuestra salud” y empezaron con “Energia”, con energía en el escenario y con la canción que titula y abre su último disco. Otro tema que ejemplifica muy bien lo que son Russkaja en directo fue “Traktor”, con el que pusieron a todo el mundo a dar saltos. Ellos lo llaman “russian turbo polka metal”, lo que vendría a ser una versión moderna del folclore ruso cargada de ironía, actitud punk y tremendamente bailable.
Para cualquier banda, intentar mantener el listón tras las actuaciones de Bregovic y de Russkaja sería una dura prueba, sin embargo La Trocamba Matanusca no solamente lo mantuvieron, sino que incluso subieron el nivel.
Los de Ontinyent (País Valencià) se metieron al público en el bolsillo a base de versiones de temas clásicos balkan, klezmer y tradicionales, pero muy bien adaptados, empalmados e interpretados, con lo que consiguieron que la espera para ver a Robert Soko se convirtiera en puro placer. Aconsejables para cualquier fiesta.

Después de ellos y ya con menos público, Robert Soko el Dj y productor detrás de los emblemáticos recopilatorios de “Balkan Beats” (imprescindibles en las maletas de todos los pinchadiscos del género), protagonizó una sesión efectiva y contundente. Gran maestro.
El sábado (está vez sí puntualmente) fueron los legendarios The Skatalites quienes lanzaron su ristra de clásicos con el ritmo perfecto para empezar otra noche larga y de locura. Liderados por Doreen Shaffer, su cantante y colaboradora de toda la vida, y el bajista fundador Lester Sterling, mantuvieron con arte la sabiduría del reggae. Temas como “The Guns Of Navarone”, “Ball Of Fire” o la versión del “Three Little Birds” de Marley fueron coreados con gran alegría. Una delicia poder disfrutar de ellos mientras cumplen cincuenta años en los escenarios.
Molotov Jukebox salieron con muchas ganas de convencer. Natalia Tena, su cantante española, acordeonista y actriz, dijo que venían de Londres para que todo el mundo lo pasase bien y bailase sin parar. Lo consiguieron a medias. Mientras unos se mostraban encantados con los ritmos entre gypsy-swing y brasileiro, otros no acabaron de conectar con ellos. En su defensa hay que decir que lo dieron todo en el escenario. Algo parecido ocurrió con los belgas Opmoc. Su mezcla de funk, ska, reggae, salsa y punk divirtió, pero no sorprendió. Lo que venía a continuación sí que sorprendió y para mal. Muchos esperábamos con ganas la actuación de Balkan Beat Box. Para muchos era una ocasión esperada con ganas, pero hubo problemas. Balkan Beat Box empezaron enérgicos y, cuando parecía que estaban en el mejor momento (sonaba la tercera canción), diversas personas subieron con pancartas y banderas para protestar contra lo que está ocurriendo en Gaza (la banda procede de Israel) lo que llevó al grupo a interrumpir su actuación. Cuando los protestantes abandonaron el escenario, Balkan Beat Box explicaron cuál es su posicionamiento, pero los ánimos ya estaban alterados. Repasaron brevemente su repertorio (sonaron “Part Of The Glory”, “Bulgarian Chicks” o “Political Fuck”), pero acabaron antes de tiempo y visiblemente molestos por todo lo ocurrido.
Los bosnios Dubioza Kolektiv fueron los encargados de recuperar la fiesta. Vestidos de amarillo y negro, recuerdan a la puesta en escena de Zebda, con sus dos vocalistas (tres en ocasiones) en constante movimiento. Supieron mantener el ritmo bien alto con temas como “USA”, “Marijuana” o el tremendo “Kažu” (de su recomendable álbum “Apsurdistan”). Pronto estarán de gira por la península, así que no os los perdáis. Para acabar la jornada rompepiernas, el dúo holandés de Dj’s Hapu&Soj lanzó desde los platos una batería de temas imprescindibles en una verbena balcánica ideal para acabar destrozado, pero contento.
Grandes bandas, pésima orgnización... Freedom Palestine!!!
Los mejores conciertos para una servidora: Russkaja, The Skatalites, Bohemian Betyars. Impresionantes.
PD: a Balkan Beat Box se les vio el plumero. No es una guerra, es un genocidio.
20 W. C. Per 6000 persones diàries, merda per tot arreu, incompetència e irresponsabilitat per part dels organitzadors, excuses de mal pagadors i l. Hora de muntar el concert de Ara Malikian una rave que no va deixar fer el seu treball al equip del músic .menyspreu total a la nostra llengua
cheeee tranquil que no pasa res bon home...la teua llengua no morira..sempre hian moniatos que la xarren
vaya! ahora resulta que Balkan beat Box pulsan el boton rojo..... y piden libertad los q censuran a otros'? iros a cagar ! viva israel!!
Yo me lo pasé como un enano, mejor organización no habría venido mal, pero a nivel musical, chapó, por cierto lo de los los Balkan... supongo que como somos españoles y el gobierno es el del PP estamos todos de acuerdo y defendemos las políticas que toma (ironía+sarcasmo) música es música.