En el cartel del Festival Independiente de Zaragoza, que este año celebraba su octava edición, siempre se agradecen los mismos elementos: una cabeza visible y de renombre internacional, bien acompañada por un puñado de artistas de relevancia estatal, y algunas de las más estimulantes propuestas locales. Esta fórmula procura siempre combinaciones en las que el eclecticismo es la nota predominante. En esta ocasión tocaba empezar a calentar el ambiente a Copiloto, la banda en la que el músico oscense Javier Almazán cataliza emociones arropadas en una manta pop pero con alma de canción de autor, recibidas con entusiasmo por el escaso público que para cuando Tachenko salían al escenario se había visto multiplicado por cien. Las enormes canciones de “Esta vida pide otra”, último disco de los zaragozanos, hallaron su eco entre el público, coreando todos los temas manos en alto. La Casa Azul terminaba de cerrar la vertiente más pop del festival, con una combinación de canciones que, sin olvidar sus éxitos más celebrados, nos hizo sufrir algunos trompicones además de acusar notoriamente el mal sonido que acompañó a todas las bandas. El escenario pequeño recibía entonces la actuación de Cistitis & The Pajer y su electroclash bizarro con letras castizas que ha acabado por conquistar a la mitad de los zaragozanos. Mientras, comenzaba el que iba a ser el triunfo de la noche. El texano Micah P. Hinson ya sea acompañado de su acústica y un banjo, ya azuzado por una batería rabiosa, es capaz de crear magia a partir del folk americano más descarnado. No faltaron las joyas de su corona, “And The Red Empire Orchestra”. Los catalanes The Pinker Tones en formato de trío no llegaron a capturar mi atención lo que consiguió con creces uno de los más inspirados Dj’s, ya no del panorama aragonés sino estatal. Chelis es uno de los pocos Dj’s que estimulan al mismo tiempo los pies y la cabeza. El mejor psicotrópico para la pista de baile. Lo que no pudo decirse del gurú de Detroit, Jeff Mills que acabó por mandarme a casa con una sesión dura y plana que no nos merecíamos y que me hizo perderme la propuesta siempre divertida de Hang The Dj.
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