FIZ 2010, para todos los gustos
Conciertos

FIZ 2010, para todos los gustos

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10-10-2010
Sala — Multiusos de Zaragoza
Fotografía — COLECTIVO ANGUILA

Quizá la presencia de un cabeza de cartel con más tirón que el de los artistas que subieron el viernes al escenario del Festival Independiente de Zaragoza, nos haría estar hablando ahora de un llenazo absoluto como el que se vivió al día siguiente. El eclecticismo del cartel no fue suficiente reclamo para completar el aforo de la Multiusos hasta bien entrada la madrugada. Pero la noche comenzaba ocho horas antes con unos Estige que, haciendo gala de profesionalidad y eficacia, dieron una más que notable muestra de pop del bueno repasando su repertorio para las escasas docenas de espectadores que vivimos lo que, según nos confesó la banda poco después, pudo ser su último concierto.

Nunca ha sido fácil para los grupos aragoneses el salto a la primera división, éxito que ya disfrutan Tachenko gracias a la brillante colección de melodías, guitarras y coros que conforman su particular universo, cuya última muestra, “Os reís porque sois jóvenes” sirvió para abrir un concierto que terminó con los mejores himnos de su discografía y nuestras inevitables sonrisas. Impresionante banda de acompañamiento para Tim Robbins quien, sin poseer una voz sobresaliente ni canciones especialmente brillantes, hizo un respetuoso recorrido por el libro de estilo del country y el blues clásicos, sin que el continuo parloteo del público hiciera desaparecer su buen humor, para terminar rindiendo homenaje a Billie Holiday. Tras ellos, un lacónico Peter Doherty, guitarra y bandera británica en ristre y sosísimo acompañamiento de bailarinas, comenzó a hacer incursiones en sus composiciones en solitario revisitando cuando era necesario el legado de su banda nodriza, y terminando por dispersar a la mayoría del público hacia el FIZ Club, donde Hang the Dj empezaba a desfogarse tras los platos.

En el escenario Ámbar, una incombustible y aeróbica Ninja levantaba los ánimos con la propuesta más festiva de la noche. The Go! Team suponían la primera oportunidad de baile y desenfreno y el público se volcó con los juegos del grupo británico. Dorian se encontraron una sala llena y un público animado que apreció la recuperación de algunos de sus temas maqueteros y disfrutó los nuevos aires que el grupo ha dado a algunos de sus clásicos. Y es que “La ciudad subterránea” acaba de cumplir un exitoso año sobre los escenarios y hay que renovarse y crecer.

Dejamos un Auditorio volcado con The Zombie Kids para no perdernos el sábado las evoluciones sonoras de los locales 3 Mellizas; una propuesta inspirada en el pop y el noise de los noventa que crece y evoluciona en intrincados desarrollos instrumentales. Cada día más interesantes. Para cuando Bigott aparecían en escena la sala estaba ya casi llena, refrendando el público aragonés el éxito conseguido por la banda la noche anterior, en la barcelonesa sala Apolo2. El formato de sexteto, incluyendo al ya imprescindible Paco Loco y su steel guitar, es el que mejor le sienta a las riquísimas composiciones de Borja Laudo, que se mostró divertido y bailarín y nos dejó con ganas de más. Así las cosas para Anni B Sweet era prácticamente imposible superar un listón tan alto a pesar de venir bien acompañada y recurrir a su manida versión de A-ha.

Tras la sobredosis de almíbar, que muchos pasamos bailando en el escenario del piso superior con una de las sesiones más indies de CIS, el Auditorio contuvo la respiración para recibir a Massive Attack. Una pared de luces y mensajes, seis músicos sobre el escenario, y uno de los repertorios más interesantes de las últimas décadas garantizaba el éxito de Grant “Daddy G” Marshall y Robert del Naja y su banda. Profundidad, brillo, capas y más capas de belleza e intensidad que tuvieron en “Teardrop” y “Angel” momentos de mágica comunicación con el público. Miles de gargantas coreaban “To love you, love you…” en medio de una oscuridad que no presagiaba nada bueno y que duró un buen rato hasta que “Inertia Creeps” volvió a hacer vibrar a un público que seguía atrapado en su sonido varias horas después. Así que el petardeo de turno a cargo de We Have Band pasó prácticamente desapercibido y muchos aprovecharon para quemar zapatilla con unas de las sesiones más macarras y bailongas de Chelis en el FIZ Club. Las últimas horas de concierto la pista de baile fue excepcionalmente dirigida por los incombustibles We Are Standard primero, y Addictive TV que se encargaron de despedirnos hasta el año que viene.

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