Con Sin City Six (cuatro ex Pleasure Fuckers y un guiri de lujo: Lee Robinson) se abrió el telón. Su aguerrido rock´n´roll sirvió de excepcional arranque para unas noches que se prometían apasionantes. Anticiparon el que será su primer larga duración (a editar por Locomotive) sin concesiones. The Real Kids (recambio de The Delta 72) lograron mantener la intensidad del personal. The Make Up volvían una vez más a los escenarios nacionales. Ian Svenonius continúa siendo el maestro de la ceremonia. No hay lugar para las dudas: vistan de rojo o de azul (como en esta ocasión), su gospel ye-ye, su mezcla de soul y funk sigue tan explosiva como siempre. Para cerrar Zen Guerrilla, irrespirable su concierto y su música. Su incendiaria mezcla de rock y blues deja a la Blues Explosion como un grupo de lo más tranquilo. Arrolladores. Tras la jornada del viernes, fueron los leoneses Búfalo los encargados de comenzar el espectáculo el sábado, a continuación Piss Makers, dos buenas sesiones de rock vitaminado. Giant Sand lo bordaron, ofreciendo una de las más agradables sorpresas de esta edición. Presentando su último trabajo “Chore Of Enchantment”, el trío norteamericano, infravalorado en la escena de su país, demostró ser creador de un rock hipnótico, tan oscuro como alegre, y apasionante. Tras la cena llegó el momento para la diversión. Los eternos Insanity Wave realizaron un show corto, pero muy enérgico y fresco. Junto a las canciones de su reciente “The Minor League" tocaron algunos de sus clásicos. Con La Granja llegó el momento del castellano. Los mallorquines recuperan su mejor forma como puede apreciarse en “El Efecto Dominó". Uno de los grandes momentos de la noche tuvo como protagonistas a los gaditanos El Hombre Burbuja, que dejaron un fenomenal sabor de boca con las historias surrealistas de su recién publicado y segundo largo “Nadando A Crol". Una banda con gran potencial y capaz de mezclar equilibradamente pop, rock, psicodelia y mucho alucinógeno. Sobre las dos de la madrugada entraron en escena los cowboys Chariot. Una banda de amigos cuyo único objetivo es divertirse y hacer pasar un buen rato al público. Dicho y hecho. Country y rock´n´roll en su máxima expresión. Steve Turner (líder de los desaparecidos Mudhoney) y sus muchachos no quisieron quedarse atrás y saltaron al escenario con la mayor de las energías. Monkeywrench arrasaron con todo lo que se les puso por delante a base de una mezcla brutal de blues, punk y garage. Mark Lanegan estaba enfermo, o eso dijeron, y no pudo viajar, una guinda que fue sustituida nuevamente por The Real Kids, quienes volvieron a actuar ante los supervivientes de la fría noche. Y es que el otoño no perdona. Del domingo nos quedamos con las patatas a la riojana, y dos joyas: los Beachwood Sparks, la mejor revisión del sonido californiano de los sesenta con un directo verdaderamente auténtico, y el trovador Jonathan Richman, una verdadera delicia para poner el broche final a la edición del 2000. Nos vemos el próximo año.
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