Aquellos que pensaban que el Festival Nit de Reis ya había tocado techo con el éxito de la edición anterior no podían estar más equivocados. Este año tuvimos más y mejor. Asistimos a una auténtica fiesta del heavy metal que se alargó hasta casi doce horas, sin que hubiera ningún incidente que debamos lamentar y sin que ninguno de los participantes rindiera por debajo de lo esperado. El formato reducido del Sant Jordi, el mismo que se estrenó con la visita de Alice Cooper, sirvió para acoger cómodamente a más de cinco mil quinientas personas y a un cartel que, con hasta ocho bandas del más alto nivel, satisfizo a los metaleros más exigentes. Me consta que los madrileños Dark Moor, encargados de iniciar la maratoniana jornada, ofrecieron un buen concierto, aunque debo reconocer que me fue imposible llegar a tiempo para disfrutar del mismo. Los germanos Iron Savior, con Pat Sielck al frente, les siguieron con su melódico power-metal cercano a los primeros Helloween. Sus temas propios gustaron, aunque el punto culminante de su actuación fue su versión del “Breaking the Law” de Judas Priest. A continuación, Virgin Steele demostraron que están en un gran momento, ya que combinan a la perfección su madurez y experiencia con la misma fuerza y el espíritu que tenían en los años ochenta. David Defeis captó toda la atención mientras su banda sonaba potente y compacta. Tras los americanos le llegó el turno a los suecos Lost Horizon, y con ellos presenciamos una puesta en escena más trabajada. Maquillaje, capas y, por supuesto, los temas de su aclamado “Awakening the World”, marcaron una actuación corta pero efectiva e intensa. Punto y aparte merecen Saratoga. La reputación de sus directos es de sobras conocida, y por tanto no fue ninguna sorpresa verles brillar sobre el escenario del Sant Jordi; pero es que además no es exagerado afirmar que protagonizaron algunos de los mejores momentos del festival. A nivel técnico no tienen nada que envidiar a nadie, especialmente Leo Jiménez, sin duda el mejor vocalista de los incluidos en el cartel. Después de su gran actuación pasamos a la fase menos “heavy” del día, protagonizada por el incombustible Rosendo. Otros artistas considerados “no metálicos” se hubieran amedrentado frente a un público de tendencias tan marcadas como el que asistió al festival, pero el ex-Leño puede presumir, entre otras muchas cosas, de poder entrar en un cartel de estas características y además salir vencedor del envite. ¿Cómo? Pues con su carisma y alternando temas de “Veo, Veo... Mamoneo” (genial título de su último disco) con clásicos de siempre, entre los que se echó de menos alguno de los más evidentes como “Agradecido”. Se acercaba la medianoche, así que nada mejor para superar el cansancio que una buena dosis de metal clásico a cargo de Saxon. Consciente de que su mejor época se remonta a cuando co-lideraban la NWOBHM, Biff Byford se pasó buena parte del show preguntando al público si quería escuchar temas nuevos o antiguos. De esta forma introdujo joyas como “Motorcycle Man” o “Princess of the Night”, aunque también hubo tiempo para algo más reciente (como su versión del “In the Court of the Crimson King” de King Crimson) antes de que cerraran su bis con la tremenda “Wheels of Steel”. Encantadoramente nostálgico. Y ya para terminar presenciamos el que para muchos era el auténtico plato fuerte del evento. Conocido es que Blind Guardian despiertan pasiones, y con su “A Night at the Opera” no han hecho sino confirmar que no piensan levantar el pie del acelerador. En directo siguen también estando en gran forma, aprovechando en esta ocasión el excelente sonido y la entrega de sus infatigables fans. Ellos pusieron el broche de oro a una cita que, quién nos lo iba a decir a nuestra edad, nos hace creer de nuevo en la magia de los Reyes.
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