Fascinante plenitud
ConciertosXoel López

Fascinante plenitud

8 / 10
Bruno Corrales — 23-01-2014
Empresa — Son Estrella Galicia
Sala — El Sol, Madrid
Fotografía — Juan Pérez-Fajardo

“Cruzó el mar de las dudas y de los recuerdos”. Xoel López ya había regresado de su experiencia vital en América, pero no fue hasta la noche de ayer cuando volvió a hacer de ésta su casa. Completamente en solitario, aunque bien equipado, el gallego se unía a las celebraciones por el 35º aniversario de la sala El Sol agotando rápidamente las entradas y dejando sin apenas posibilidad de reacción a su seguidor habitual. Por suerte, se trata solo del principio de una segunda parte en la gira de presentación de “Atlántico”, primer disco bajo su propio nombre que hace muy poco se daba el gusto de reeditar en vinilo.

Una vez sobre el escenario las sensaciones son inequívocas, desapareciendo de entre las posibilidades cualquier tipo de decepción y, por supuesto, toda clase de aburrimiento. Porque si el éxito de un concierto reside en varios factores, Xoel parece tenerlos todos dominados. De una capacidad interpretativa cada vez más notable, llegando a puntos insólitos con su voz, a las alternativas que maneja para convertirse en un verdadero hombre orquesta. Entre guitarras, ukeleles, teclado y percusión, o un micrófono adicional con el que lograr segundas voces. Todo ello sumado a unas tablas y a una comunicación con el público muy de agradecer, multiplicando la cercanía que de por sí ofrece siempre la sala. Así que ahí estaba él, explicando por qué tocaría “Postal de Nueva York” tal y como fue concebida originalmente o bromeando acerca del supuesto rechazo a su etapa anterior como Deluxe, poco antes de atacar con “Rostro de actriz”.

Aunque, al fin y al cabo, se trata de tener o no las canciones con las que robar la atención a un público que, después de una dura jornada, llega a la noche con las fuerzas justas. Y sí, las tiene. Canciones como “Caballero”, “Tierra” (un escalón por encima de todo lo demás), “La boca del volcán” o “Desafinado amor”, que sin banda detrás cobraba nuevos matices folkies a base de fingerpicking, con explicación y mención especial a su compañero Félix Arias, presente en la sala. Incluso cuando parecía que temas más antiguos como “Historia universal” no encajaban en una noche en solitario como la de ayer, Xoel rescataba de forma mucho más acertada otros clásicos como “Reconstrucción” y “Que no”, llenando cada hueco y dando un valor superior al concepto de concierto acústico.

Complicado cuando se trata de juzgar el mejor momento de un artista, su plenitud, si a pesar de una gruesa discografía a sus espaldas consideramos que lo mejor puede estar aún por llegar. Dulce incertidumbre, de todas formas.

Un comentario
  1. Que razón tienes con que Tierra está por encima del resto de sus canciones, Atlántico es un disco maravilloso, honesto, preciosista, pero es que esta canción se sale de los esquemas, me fascinó desde la primera escucha y es ya todo un clásico entre mi guitarra y yo. Victor H.

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