Expogrow, contra los elementos
Conciertos

Expogrow, contra los elementos

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14-09-2013
Empresa — Wild Punk
Sala — Ficoba, Irun
Fotografía — Wismy Ruiz (Gewis)

El agua en exceso no es buena para la planta del cannabis y en esto también hay similitud con la música en directo al aire libre. Es por esto que el festival de música de Expogrow quedara deslucido por la presencia de la lluvia en lo que se esperaba como el colofón a dos jornadas festivas en torno a la cultura del cáñamo. Unas diez mil personas desfilaron durante todo el fin de semana por el recinto de Ficoba en Irún. La segunda edición de Expogrow la ha consolidado como la primera cita cannábica de nuestro país, sobre todo por su apuesta por rodear la feria de profesionales de un programa de actividades paralelas que la convierten en un evento de primera magnitud. La música tiene un protagonismo importante y este año un imponente escenario, propio de los grandes festivales del verano, desplegaba un cartel en el que brillaba un tótem de la música jamaicana como Lee “Scratch” Perry -en la foto- pero en el que también se hacía un guiño a músicas -y a públicos- afines como el ska o incluso el rock con denominación de origen que representaban Berri Txarrak.

Ante un cielo amenazante abrió fuego la banda franco chilena Guaka. Tras su reconversión a trío los de Burdeos han afilado su propuesta y con el cuchillo entre los dientes desafiaron a la lluvia con su rock mestizo y militante. Bien conocidos a este lado de la frontera rompieron el hielo con su versión de "Txoria Txori", ese himno a la libertad de Mikel Laboa y que ellos hacen extensivo a la causa Mapuche. La lluvia arreciaba y la noche se sumía en las tinieblas, y qué mejor para terminar, que una especie de rito exorcista que al grito de “6, 6, 6”, desparramó por las primeras filas una piñata a modo de cebo para un receloso público que miraba al cielo contrariado. La posibilidad de suspensión planeaba por el ambiente justo en el momento que Sinsemilia se subían por primera vez a un escenario de nuestro país. La abrumadora presencia –nueve músicos- de la banda de Grenoble llenó el escenario cannábico de luz y energía para el millar de personas que se estaban calando hasta los huesos. Ejercicio de estilo impoluto de ese reggae blanco marca de la casa y magnetismo el de su frontman Riké, cuya imagen recuerda más a un galán de la nueva chanson francesa. Que mejor para su estreno en España que recrear ese reciente álbum en directo que celebra sus veinte años de carrera. Pero una vez apagada la candela de los franceses, el viento de la bahía de Irún metía el agua directamente en el escenario y se imponía un gabinete de crisis. No había plan b así que tras un receso, la carpa Vip sirvió de resguardo improvisado para la entrega de premios Expogrow y para que los que cogieron hueco se secaran un poco, la organización se encomendó a los poderes de Lee 'Scratch' Perry que subió al escenario apuntando con su dedo al cielo. Curiosamente, en su repertorio habitual no suele aparecer “Sun Is Shining” y como si de una invocación se tratara el jamaicano la introdujo en el set list y el cielo se abrió casi la hora y cuarto que duró el show. A sus 77 años Perry sigue llenando el escenario con su presencia. Sus roots enigmáticos y esa imaginería chamánica acompañada de una potente formación creó los momentos esperados para celebrar ese encuentro festivo con la ganja que es Expogrow. Destacar ese “Happy Birthday” o una especie de medley de “Rastafari Live” sobre la base de “Roast Fish & Corn Bread” con el que terminó una actuación a la altura. Se fue el león y volvió la tempestad. Y de frente y a por ella salieron los Berri Txarrak. Jugaban casi en casa y fue una auténtica pena que no pudieran acabar un repertorio prometedor que abrieron con “Gelaneuria”y “Folklore” y que después tuvieron que adaptar a las circunstancias. Pese a que el agua les desarmó las pedaleras tuvieron tiempo de descargar su propia tromba de rock vertiginoso e incluso de hacerle un guiño al propio Marley. Los elementos pudieron con ellos y con los esfuerzos de su equipo técnico y la organización que decidió parar el concierto antes de lo previsto. Y como suele pasar fue entonces cuando cesó la lluvia, lo que aprovechó Juantxo Skalari para firmar un concierto sin fisuras. Excelente sonido para poner en liza ese ska de alta escuela que el navarro combina, y lo hace con gusto, con el rock de los 50, el funk o el soul, lástima que una gran parte del público había abandonado el recinto vencidos por el agua.

El balance final fue agridulce sobre todo porque las bandas demostraron que hubiera sido una gran noche de no torcerse la metereología, pero ya saben, nunca llueve a gusto de todos. Por los menos la cosecha se salvó.

Un comentario
  1. Deep thought! Thanks for cotnuibrting.

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