Por su trayectoria, Cáceres ha lucido siempre con orgullo el sello de ciudad más melómana de la región extremeña (con permiso de Alburquerque y su Contempopránea), y buena prueba de ello es el gran atractivo que ha cobrado el Festival Hispano Luso Europa Sur, que en su tercera edición celebrado durante los días 21, 22 y 23 de septiembre ha decidido dar un paso más allá y reunir en el coqueto escenario de la Plaza de San Jorge -esta vez previo pago- a un interesantísimo cartel compuesto de bandas de uno y otro lado de la frontera.
El festival, en su apartado musical -también hay cine, exposiciones, scooters...- comenzó el jueves 21 con una divertida jornada previa donde el madrileño Luis Brea, artista muy esperado por el público asistente, estuvo excelentemente acompañado por el elenco de bandas locales convocadas para la ocasión, y de las que destaca Día X Menos 60, trío tripulado por el dibujante de cómic Fermín Solís,
Por su parte, el viernes comenzó con las bandas cacereñas Chloé Bird y Burgim; la primera ofreció un muy correcto concierto acompañada de los hermanos César y Marcos Bayón (Perroflauta, Combo Linga, Bebe), en el que destacó la interpretación del tema “Somebody that I Use To Know”, canción por la que ha alcanzado cierto renombre en YouTube y por el que, según declaró al público, ella cree estar presente en el escenario de la plaza de San Jorge. Por su lado, la banda liderada por Alfonso Búrdalo se entregó sobre el escenario y ofreció una buena ración de rock de la vieja escuela que dejó el terreno preparado para los toledanos Mucho. La banda surgida de las cenizas de Sunday Drivers se metió al público en el bolsillo con un potentísimo directo y el desparpajo habitual de su frontman Martí Perarnau. Además de los temas de su primer disco, hablaron de la grabación del próximo y tocaron uno de los temas que incluirá.
Cuando llegó el turno de Nacho Vegas se notó que era el concierto más esperado, con una plaza de San Jorge a reventar; un concierto en la línea de la personalidad del asturiano, correcta y sobria, que sólo explotaría hacia el final con algunos de sus temas más emblemáticos. Ello dejaría un panorama difícil a los portugueses The Soaked Lamb, que nos ofrecieron un concierto al más puro estilo de los años 50, tanto por la música como por la estética, basado en el repertorio de su ultimo disco.
The New Raemon (en la foto) también era uno de los esperados de la noche, sobre todo porque traía bajo el brazo su recién estrenado disco, "Tinieblas por fin". Ramón Rodriguez dio uno de esos conciertos que se disfrutan desde el primer momento, haciendo que todos los presenten coreasen con él cada canción de sus discos anteriores. David Fonseca venia estrenando también disco, su "Falling" (continuación del "Rising" que sacó en marzo). La primera parte del concierto tocó las canciones nuevas, muy del estilo de sus primeros discos en solitario, incluyendo también alguno de sus temas anteriores, y en una segunda parte tocó sus grandes hits haciendo que el publico quedase con la boca abierta. Gran concierto del portugués que consiguió agotar los discos del puesto de merchandising.
La jornada del sábado daría comienzo con los locales Hemingway Noise y Francisco Nixon, que estuvo muy apagado, perjudicado quizás por lo temprano de su actuación. Christina Rosenvinge alternó guitarra y teclados y pese a su cada vez más intimista puesta en escena supo encandilar al público del Europa Sur. El plato fuerte de la noche llegaba con Sidonie. El ya habitual cuarteto planteó una actuación de repaso con la revisión de algunos de sus temas más emblemáticos, como “Giraluna” o la ya imprescindible “El incendio”; también protagonizaron, como no podía ser de otra manera, la anécdota de la noche al bajarse para tocar en acústico entre el público una versión del “Dreams” de Everly Brothers cuando la organización del festival dio por finalizada su actuación.
Pero a pesar de la abrumadora presencia de los barceloneses, sin duda la gran nota positiva la dieron los grupos venidos del país vecino; el trío luso D3Ö abrió la lata que convencería al público español de que en Portugal también quedan excelentes grupos por conocer, con un punk de corte clásico que pecó de falta de potencia y empaque por la ausencia de un bajista entre sus filas. Por su parte, Murdering Tripping Blues acabaron por rendir la plaza cacereña con un planteamiento post punk muy anglosajón que sigue la estela de otros grandes dúos vocales como The White Stripes o los más recientes Blood Red Shoes. La guinda de la noche, y la confirmación del triunfo de las bandas lusas, la puso el cuarteto lisboeta The Poppers, banda ya consagrada en el país vecino que conquistó al público español (invasión del escenario incluida) con su revisión del mejor rock británico de los 60 y 70.
En definitiva, en su tercera edición, este encuentro ibérico se consolida como una interesante y diferente alternativa a los carteles nacionales habituales en nuestro país, y una más que recomendable propuesta de ocio por todo lo que le rodea: el rally de scooters clásicas, la feria BLUXA de diseño independiente, la Semana Cine Pop. Con citas como Europa Sur ¿quién se acuerda ya de la capitalidad cultural 2016?.
Nos ha encantado el festival! Los grupos que ya conocíamos y los que no, han estado muy bien, en especial The Poppers, aquí escribe uno de los que acabó en el escenario...La feria BLUXA había muchas cosas que merecían la pena, muy chulas las camisetas.Y encima me toco uno de los 5 abonos! Gracias!