Hay días en los que los astros se conjuran y por más buenas intenciones que haya, las cosas se acaban girando. Son esos días, y en esta ciudad los hay muchos, en los que buenas propuestas acogen frías respuestas. Dejando de lado estos inconvenientes, la noche comenzó con unos Suite que se creían grandes, o que se crecieron en el escenario, e impactaron con su contundente directo. Tuvimos la suerte de que Elk City, aún viniendo con un disco que de tan pequeño había pasado casi desapercibido, consiguieron al menos estar a la altura de las circunstancias. Y que se lea con esto que, ni se pasaron, ni se achantaron ante la falta de público. Supieron estar correctos como merecía “New Believers”, medianos pero no mediocres, recurriendo a su experiencia a los mandos de grandes melodías pop, sin llegar a ser exuberantes pero sin dar tiempo a parecer aburridos. Una pena que “Cherries In The Snow”, que en otro momento merecería haber causado el revuelo en la sala, no llegara a mayores. Tal fue la frialdad del público, que no hubo, tras ella, una oportunidad para los americanos de ofrecer un segundo asalto. Es una pena, cierto, pero tampoco es justo que tanta maestría acabe quedándose en una mera anécdota.
Your answer lifts the inigeltlence of the debate.