Un descampado situado al final del polígono Los Olivos de Getafe, justo al lado del madrileño Cerro de Los Ángeles, fue el recinto elegido para desarrollar el festival Sonisphere. Hasta allí veinte mil personas por día fueron llegando escalonadamente desde las tres de la tarde para disfrutar de dos días llenos de guitarrazos, calor y nubes de arena. Grupos como Tao Te Kin, Volbeat, Quinta Enmienda, Anathema, Headcharger o Hamlet se sorpredieron al ver como cientos de asistentes se arremolinaban junto a sus escenarios aún siendo horas muy tempranas. En la jornada del viernes destacó la actuación de Saxon que repasó alguna pieza clave en su carrera como “Crusader” y que tuvo el detalle de dedicarle el tema “Denim and leather” a su amigo el reciente fallecido Ronnie James Dio, que confirmó en un principio su asistencia al festival junto a Heaven and Hell. Los legendarios rockeros WASP dieron la nota al despacharse un show donde sobró la pose y faltó el oxígeno. Arrancaron bien con “L.O.V.E. Machine” y un “Wild child” que sonaron correctos, ya la versión de The Who “The real me” se quedó a medio gas y fue el popurrí de temas donde metieron por ejemplo el “I don’t need no doctor” lo que dejó mucho que desear. Ni las muñequeras con hojas de sierra, las botas altas con flecos, los sonidos pregrabados de motosierras o los punteos de más de tres minutos pudieron esconder las limitaciones que sufre Blackie Lawless para cantarse un repertorio de poco más de cuarenta minutos. Dejar el “I wanna be somebody” en manos del público a modo de karaoke fue lo menos. Por otro lado el grupo inglés de rock progresivo Porcupine Tree hizo lo que pudo firmando una actuación sencilla pero algo aburrida ante una audiencia más especializada en sonidos duros. Todo lo contrario que Slayer quienes, con el público a favor, se despacharon hora y media de tralla donde no faltaron clásicos como “Mandatory suicide” o “South of heaven” sin apenas dar las gracias a nadie ni hablar entre canciones. A continuación Mike Patton y sus Faith No More irrumpieron en escena vestidos de traje abriendo con la versión de Peaches and Herb “Reunited”. A medida que fueron cayendo temas como “From out of nowhere”, “Last cup of sorrow”, “Midlife crisis” o “Be agressive” las chaquetas y corbatas fueron desapareciendo llenas de sudor. Todos los chistes y palabras que soltaron con acento mejicano e italiano se tomaron más en serio cuando ejecutaron “Evidence” en castellano después de dedicarsela a Puyol, por su golazo ante Alemania. Casi al final del recital llegó el delirio cuando Patton consiguió llegar hasta la mesa de sonido y se lanzó al público para cantarse las últimas estrofas de “Just a man” rodando por encima de las cabezas y las manos de la gente hasta casi el mismo escenario. Solo dejaron “Stripsearch” y “We care a lot” para los bises tras una actuación impresionante que dejó con la boca abierta a la mayoría de asistentes.
De la jornada del sábado destacó sin duda la puesta en escena de Deftones, con un Chino Moreno en plena forma y con un repertorio que se atreve con trallazos como “Head up” o “My own summer”, alguna nuevas como “Diamond eyes”, donde Chino aprovechó para darse un baño de masas cantando junto a a las primeras filas de fans, y otras clásicas en su set-list como “Be quiet and drive”, “Passenger” o “Change". Debido al excesivo calor, las inmensas nubes de arena que se levantaban y los empujones en las primeras filas la organización no tuvo más remedio que sacar unos aspersores de agua para refrescar un poco el ambiente y calmar los ánimos, ya que en canciones como “7 words” se originaron unos pogos bastante comprometidos a base de empujones y golpes que hacían peligrar la seguridad. Otros que se quedaron muy a gusto después de tocar fueron Soulfly, la banda de Max Cavalera lució una banderita brasileña en el escenario y soltó todo su poder con temas propios como “Back to the primitive” y varios de Sepultura como “Roots bloddy roots". Quienes también merecieron un vistazo fueron Alice in Chains, que presentaban nuevo disco junto a su ya integradísimo cantante William Duval. Piezas más antiguas como “Them bones”, “Man in the box” o “We die young” se ensamblaron con nuevas como “Sick my brain”, donde Jerry Cantrell (guitarra) también se atrevío a cantar llevando él solito el peso entero de la banda. Fue ya al final con “Would” y “Rooster” cuando se desató la vena nostálgica, los aplausos y el reconocimiento para una de las bandas estandartes del llamado en su día sonido grunge. Puede ser que Megadeth fuese uno de esos grupos condenados a tocar en un escenario pequeño cuando por derecho propio se merecían tocar para un aforo más amplio, de todas maneras Dave Mustaine y los suyos supieron estar a la altura para acometer canciones nuevas como “Head crusher” y otras míticas como “Symphony of destruction”. Por razones evidentes el plato fuerte del festival fueron los alemanes Rammstein que con un montaje espectacular dejaron obnubilados a todo el mundo sin excepción. Nada más arrancar el show cayó un telón negro que dio paso a una bandera alemana gigante tras la que empezaron a tocar “Rammlied”. No habían llegado a la tercera canción cuando empezó la pirotecnia a dar señales de vida con micrófonos a modo de lanzallamas, explosiones de todo tipo, cañones de fuego y un largo etcétera de efectos que adornaron canciones como “Waidmanns heil”, “Feuer frei!” o “Ich tu dir weh”. Hubo momentos del show un poco sobreactuados, como cuando Till Lindemann (voz) sepultó a Flake Lorenz (teclista) en una bañera que luego hizo explotar o cuando roció de gasolina y prendió fuego a lo bonzo a un pobre desalmado que apareció corriendo por el escenario con un traje ignífugo. Aun así hay que reconocerles que la puesta en escena es soberbia y que temas como “Du hast” o “Ich will” entran mejor con un poco de parafernalia industrial pero de la de verdad, además hay que destacar que todo el escenario estaba cuidado al detalle al igual que su vestuario y atrezzo. Poca falta les hacía disparar cañones de humo y lanzar fuegos artificiales por encima del escenario ya que gracias a las nubes de arena y el sudor de los miles de fans más que estar tocando en un festival al aire libre parecía que estuvieran haciéndolo en un garito gigantesco con la atmosfera perfecta. Como anécdota comentar que Rammstein fueron practicamente los únicos que no hicieron referencias al mundial de fútbol, ni corearon el tan famoso “Oe oe” con el público y ni tampoco dieron ánimos para el partido contra Holanda, debe ser que nos les hizo mucha gracia que España les eliminase en semis. Asi que otra vez será, o no.
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