Parece que, de un tiempo a esta parte, está de moda decir a voz en grito que "el Sónar ya no mola". Es cierto que cada año el volumen de público es mayor y que quizás la comodidad es menor, pero rara es la edición en la que el festival de la Ciudad Condal no nos ofrece algo interesante. Desde el jueves al mediodía, ya se pudo vislumbrar una afluencia de público más que enorme, aunque el primer plato fuerte de la programación llegaría con el showcase del sello barcelonés Spa.rk, destacando sobre todo las actuaciones de Fibla y Rec. Overflow que incitaron a los primeros bailes del festival a golpe de click & cut. Más interesante aún si cabe, fue el de Botánica del Jíbaro, pues tanto Manouvers como La Mano Fría, demostraron que la valía del catálogo de este curioso sello de ¿hip hop?, va mucho más allá de Beta Bodega. En el Hall el directo de Balago supuso una bonita despedida a la primera jornada de festival. Antes, Einar Orn (ex Sugarcubes) nos pateó el culo a base de bases industriales, bailes espasmódicos y una actuación que tuvo más de performance que de concierto. En cuanto al concierto especial que se celebró en el Auditori, poco positivo que apuntar. La fuerza de la OCB al interpretar temas de Ligeti o John Adams barrió casi la mayor parte de las aportaciones de Ryuichi Sakamoto, Pan Sonic y Fennesz, cuya participación en el evento resultó casi anecdótica. La próxima vez mejor me ensayan un poquito más. El viernes arrancó fuerte, con Züell haciendo vibrar al respetable congregado en SonarVillage y los británicos de Electrix, haciendo suyo el Dome a golpe de electro. Nuestro Antonio Batidora consiguió la aprobación de hasta el último de los asistentes gracias a su facilidad por enlazar tal cantidad de hits en una única sesión. Le siguió Billy Nasty, al que estamos acostumbrados a ver pinchando techno, pero que en esta ocasión demostró su destreza con los ritmos rotos, anticipando el que sería uno de los mejores directos de la tarde, el de Transparent Sound, quienes repasarían uno por uno la práctica totalidad de sus maxis y su interesante largo “Emotional Amputation”. Pan Sonic, por su parte, acumularon minutos después a cientos de personas en el Hall haciéndolas vibrar con temas tan intensos como “Rähinä I / Mayhem I”, con un Mika Vainio totalmente entregado. Geoff White, por su parte, defendió el honor de Ghostly International unos metros más arriba que los finlandeses, con un directo mitad minimal, mitad electrónica en el que, cómo no, incluyó su último y vibrante maxi para el label madrileño Apnea. De vuelta a los infiernos del Hall, con un calor casi inhumano, los alemanes de Shitkatapult se antojaron como el refugio adecuado al bombo y platillo de Francois K. Y es que, exceptuando el lamentable directo en “quasi” playback de las simpáticas Das Bierberen, tanto Apparat como Phon.O nos obsequiaron con dos de los mejores lives de la jornada diurna. Los raperos de Lex, por su parte, demostraron poco después en el Village, que hoy por hoy al hip hop le sobran tópicos. Prince Po es el vivo ejemplo. Tampoco convenció la adaptación al directo de Hymie´s Basement, con Why? echándole morro al asunto e interpretando las mejores piezas del dúo en clave anti-folk de lo más chusco. Con ellos se nos hizo de noche: era tiempo de enfilar el camino hacia la Fira 2. Magda nos recibió con sus mejores discos, demostrando no está ahí sencillamente por ser la "enchufada" de Mr. Hawtin. El inmenso recinto comenzó en ese momento a llenarse, mientras Sketch Show y Ryuichi Sakamoto nos brindaron uno de los momentos memorables del festival. La Yellow Magic Orchestra resucitó durante casi una hora para dejar claro de donde vienen las raíces electrónicas de muchos de los artistas allí presentes. El inglés Tim Wright, por su parte, afiló cual cuchillos sus bases para arrancar los primeros bailes al personal con temas tan infalibles como “The Ride” o su remix del “Ave That” de Radioactive Man. Richie Hawtin y Ricardo Villalobos le tomaron el relevo, con un techno a veces deep, a veces minimal, pero que, quizá debido al potente sonido de la sala, destilaba demasiado bombo. Aprobado para ellos. Matthew Herbert, justo al lado, en SonarPub, deleitó a los bailarines más exigentes, dando cita en el mismo tracklist a Mr. Oizo, Green Velvet y gran parte de sus propias producciones. De vuelta a la marabunta que se agolpaba ante Hawtin y Villalobos, Matthew Dear esperó paciente su turno para ofrecernos uno de los live acts de la noche, abusando quizá del laptop, pero derrochando el sentimiento propio de los temas que componen su Lp “Live Luck To Heaven”, además de sus últimas producciones bajo el alias False. Falto, eso sí, el genial “Dog Days”. La noche tocaba a su fin y el francés Agoria le tocó batallar con unos tremendos problemas de sonido mientras que al otro lado del muro, 2 Many Dj´s derrocharon baile sin prejuicios para dar y tomar, “Never Be Alone” de Justice vs. Simian incluido. Por lo que respecta al hip hop, Guru decepcionó junto a un Dj cuyo nombre desconocemos al repasar la discografía de Gang Starr, Jazzmatazz y demás aventuras. Hubo temas nuevos, aunque sin demasiado brillo. Peor aún fue la actuación de Mala Rodríguez, posiblemente la más torpe que se le recuerda en la Ciudad Condal. Por lo demás, So Solid Crew cumplieron sobradamente (Oxide y Neutrino estuvieron allí) y Roots Manuva se desenvolvió bien con banda, aunque sin conseguir que su show se situase entre lo mejor de la noche. El sabado, el día se hizo duro, y no sólo a causa del cansancio acumulado, sino también por el mal tiempo que acabó en lluvia, llevándose por delante a dos de los showcases más interesantes de la jornada, el de Gomma y el de Domino, que quedaron totalmente deslucidos. Destacaron sobre todo la incombustible Dani Siciliano, con un directo que nos puso los pelos de punta en más de una ocasión, y el francés Paul Nazca, que pasadas las seis de la tarde nos hizó olvidar la pesadez de nuestras piernas repasando el catálogo de uno de las mejores escuderías techno del momento, Scandium. Así, la última noche comenzó con Undo y Vicknoise en SonarPub demostrando cómo se realiza un verdadero set a cuatro platos. Adam Freeland derrochó energía con los breaks de nuevo como protagonistas, lástima que el MC que incorporó a su sesión no diera la talla. Los que sí la dieron, y sobradamente, fueron Massive Attack. Robert Del Naja y los suyos demostraron que quien tuvo retuvo e himnos como “Karmacoma”, “Inertia Creeps” o, sobre todo, “Unfinished Sympathy” siguen tan frescos como el primer día. Carl Cox, mientras tanto, se caía de la programación siendo sustituido por la polivalente Miss Kittin. David Carretta y Dj Hell le hacían la competencia, el primero con su techno oscuro y vocal a golpe de Mac y el segundo haciendo sonar todos los hits del momento, pero perdiendo la originalidad que hizo de su sesión del pasado 2003 una de las mejores del evento. Jeff Mills y Dave Clarke, por su parte, volvieron a cumplir, pero sin aportar nada demasiado nuevo. Sorprendió también el directo de Buck 65, blanquito hip hopero con una discografía que quita el hipo y que es capaz de rimar, lanzar bases, scratchear y ejercer de performer al mismo tiempo. Madlib se hizo acompañar por el Dj J-Rocc de Beat Junkies a la hora de repasar piezas de sus diferentes proyectos. Hasta ahí perfecto, lo que nos hundió fue la aparición de Prince Po, y los dos interminables solos de batería (uno junto a Prefuse 73) que el nigga se sacó de la manga. Cumplió las expectativas el andaluz Tote King, con un directo sólido y efectivo, y las superó ampliamente Kid Koala, quien nos dejó boquiabiertos con su destreza a los platos y su eclecticismo. Suerte que Beans nos esperó en SonarPark para poder verle en acción presentando los cortes de su nuevo Lp “Now Soon Someday”, en un digno cierre para un festival que, guste o no, cada año que pasa va engordando, su ya de por sí dilatada historia.
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