Ya lo hemos dicho otras veces, pero lo del Festival Sintonitzza de Santa Coloma tiene mucho merito. Entre otras muchas cosas, porque se trata de la demostración palpable de lo que se puede hacer con poco presupuesto y muchas ganas. Además siempre con un gran acierto en su programación, que como siempre se nutre de los diferentes mundos del indie y que de nuevo tuvo un buen equilibrio entre bandas emergentes, valores estables y referencias de éxito. ¡Ah! y todo gratis.
El Sintonitzza además se celebra en un momento especial del calendario, porque coincide con la finalización de las vacaciones (de quien las disfrute) y el principio de la temporada escolar y aunque coge a mucha gente aún con bermudas y chanclas, el “esfuerzo” de acercarse a él merece la pena.
En está edición los que sin duda atrajeron más público fueron Dorian que demostraron estar en forma. Este verano se lo han pasado de festival en festival y eso se notó en su estructurado concierto. Con un repertorio basado en sus exitosos “La Velocidad del Vació” y “La Ciudad Subterránea”, dejaron a sus fans, y también a los no fans, contentos. Y a ellos se les notó disfrutar mucho de esa ascensión popular. Otros que también que triunfaron fueron Mambo Jambo, cuarteto formado por Dani Nel·lo (saxo), Mario Cobo (guitarra), Ivan Kovacevic (contrabajo) y Anton Jarl (batería). Lo suyo fue una evidencia de que la experiencia es un grado, y en su caso, muy alto. Su mezcla explosiva de clásico rock&roll, rhythm&blues, surf y swing, apoyado en una puesta en escena enérgica y apabullante, garantiza el espectáculo. Lo tienen todo, música, técnica, actitud, presencia y poderío, y a pesar de ser una música totalmente instrumental. Conquistaron a todo el público y su actuación se recordará.
Entre los grupos que sabes que te van a convencer por su solvencia, unos Za! que quizá en está ocasión abusaron un poquito de la parte experimental y fueron menos contundentes. Eso les hizo más extraños para aquellos que no los conocían y más apetecibles para sus seguidores, pero como dicen ellos, “siempre se aprende de las cagadas”. Los Tiki Phantoms (en la foto) también resolvieron con garantía el tener que cerrar (a las tantas), uno de los dos días del festival con su surf-rock instrumental y sus bromas interactivas. Con ellos siempre sabes que te lo vas a pasar bien.
Entre los que también actuaron con responsabilidad, unos Tokyo Sex Destruction que, en su particular cruzada contra los elementos, han editado por fin su nuevo disco, “Sagittarius”. Sin embargo, y a veces pasa, no acabaron de conseguir una buena conexión con el público. Dieron más de lo que recibieron y eso alteró a un RJ Sinclair sobre motivado. Sus nuevas canciones que en directo miran más al rock-pop-soul funcionan, pero es el problema de las bandas que llevan años en esto, que les pides más que a las que empiezan. Los que sí consiguieron esa conexión fueron Grises que están en progresión ascendente. Dieron un show serio defendiendo ese acertado segundo trabajo “No se alarme señora, soy soviético” con buenas combinaciones a las voces y bien instrumentados. Se dijo de ellos en estas paginas que transmitían “euforia pop” y nos parecen palabras acertadas. Además hicieron lo que predican en su épica canción “Despierto”: aprovechar la ocasión para hacer lo que realmente quieras hacer.
Dentro de las sorpresas, aunque ya esperadas, el súper grupo de Salvaje Montoya se llevó ese premio. Su desvergüenza y sus ganas de pasarlo bien, superaron lo bonito que puede ser un concierto de perfecta ejecución. Lo suyo es eso, “salvaje” y a veces simplemente el ser sincero te ahorra complicaciones. Vinieron a disfrutar y eso hicieron, pero además consiguieron que el público se lo pasara en grande con ellos.
Y nos quedan los valores emergentes. Ahí estuvieron Sanjays, Fuckin’ Bollocks y los locales Low People, todos practicando eso de que “un grupo se hace en la carretera y a base de bolos”. A ellos simplemente decirles que poco a poco, se llega.
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