El jueves 15, a modo de introducción, arrancaba el ECO Encuentro de Nuevos Sonidos con una lecture (ese concepto que ha puesto tan de moda la Red Bull Music Academy a su paso por Madrid) del periodista Mark Fisher. Si bien el grueso de actividades y conciertos realmente comenzaba a andar ayer con una jornada que aglutinaba los artistas más escorados a la electrónica oscura y (a priori) menos acomodada. Tiene lugar en uno de los pabellones de Matadero, fantástico espacio con capacidad para aproximadamente 700 personas y que incorpora casetas para actividades paralelas como la de Autoplacer -en la que miembros del colectivo se entregaban a una sesión de tape-noise con coartada pornográfica-, el lecture hall o un bar en el que ayer, al tiempo que apurabas un bocadillo, descargaban su música Bruna en formato dj, el británico Heatsick en versión live (muy interesante su aproximación al minimalismo melódico) o los acelerados Patrice & Friends. Es una evolución lógica de las actividades de la Red Bull Music Academy, pero también una nueva pata para la electrónica de calidad en Madrid, complemento necesario a otros eventos de corte masivo (precisamente este mismo fin de semana se celebra en la ciudad el Klubbers’ Day), relevo necesario para un Experimentaclub de futuro incierto, y aperitivo de un Electrónica En Abril que (éste sí que sí) cumple diez años con aparente buena salud. Como además la Organización no pagó la novatada -apenas un par de cambios de horario de última hora y no demasiado importantes- ECO comienza su andadura con buen pie y mejor nota.
En lo artístico el día de ayer fue un fiel reflejo de las luces y las sombras que se ciernen sobre el avant electrónico a día de hoy. Que, por ejemplo, Andy Stott (en la foto) o Rrose (más conocido como Sandwell District) hayan sido señalados unánimemente como dos de los grandes nombres el pasado 2011 a servidor le da qué pensar sobre el ya famoso estancamiento de la escena: diez años atrás la práctica totalidad de nombres en nómina de Chain Reaction llegaban bastante más lejos a la hora de diseñar un 4x4 de siniestro pulso dub. El directo del primero fue más fluido, mejor engrasado que el de RRose, que incluso tuvo algunos problemas que le llevaron a sufrir un par de cortes, pero a fin de cuentas eso casi es lo de menos. Más revival: Stellar Om Source y su ambient ácido que recupera la vertiente mas percusiva y bailonga del género, la que representaban System 7, The Orb y el resto de ciberdélicos, felizmente olvidada en algún momento de mitad de los noventa. Y no podemos hablar exactamente de revival, porque el noise nunca tuvo un momento claro de eclosión, pero lo de Diamond Catalog fue un desganado dejarse llevar por un paisajismo ruidista que no parecía terminar de entusiasmarle ni a los dos componentes de la formación: “¿Cuánto queda? ¿Un minuto más?”. Con la máquina en punto muerto nos lo dieron. ¡Sin problema!
En el otro lado de la balanza oOoOO, ofreciendo una lectura del witch-house muy distinta de la que dieron Salem para decepción de todo el mundo en Primavera Sound hace un año... Mucho más sintético y explorando las posibilidades de la mezcla en directo, el neoyorquino tendió puentes con sus padres biológicos de la generación illbient: ritmos y fraseos hip hop ralentizados, mezcla dub y lectura gótica de lo urbano, con estructuras nítidas, tanto que fácilmente pudiemos reconocer en determinados pasajes sus grabaciones para Tri Angle. Y algo parecido podría decirse de Old Apparatus, reverso británico del tenebrismo witch-house, en su caso con coartada dustep. Apiñados alrededor de una mesa, los cuatro componentes de este misterioso colectivo jugueteaban con sus cacharros para dar forma a una suerte de sugestiva banda sonora contemporánea del East London, asimilando buena parte de los sonidos que definen a día de hoy la electrónica británica -hauntología, IDM, la herencia del postrock tal y como se entendía en Bristol…- y encajándolos en un formato de baile. A seguirles la pista.
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