Ebrovisión Festival, a lo grande
Conciertos

Ebrovisión Festival, a lo grande

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18-09-2010
Empresa — Asociación Cultural Rafael Izquierdo
Sala — Multifuncional de Bayas de Miranda de Ebro
Fotografía — Stuart MacDonald

“El último gran festival del verano” cumplía diez años y, dentro de la modestia, había que celebrarlo por todo lo alto. Por ello, la gente de la Asociación Rafael Izquierdo (no está de más recordar que llevan una década montando este festival sin meterse un duro al bolsillo) programó uno de los carteles más ambiciosos de su historia, tanto en cantidad (nunca había habido tantos directos, en tantos horarios, recintos y formatos diferentes) como en calidad (con bandas internacionales como The New Pornographers a la cabeza). La cosa arrancó el jueves 16 en La Fábrica de Tornillos, antigua sede del festival mirandés, con los llamados “Conciertos de bienvenida”. Allí, los británicos The Wave Pictures fueron la gran atracción. Además, los barceloneses Stay adelantaron su próximo álbum, los baleares Haddock’s Orphans desgranaron su disco de debut y los primerizos The Wildborns se estrenaron en el festival. Chema Rey puso el broche a los platos en la discoteca Orosco. Más que un simple aperitivo, sin duda.
El viernes 17 se abrió justamente con un tentempié en forma de “Concierto vermouth” a cargo de David Llosa y la Banda de Tirso sobre una furgoneta (el primer escenario móvil de la historia de Ebrovisión) y siguió en el centro de Miranda con el concierto de Dirty Socks en plena calle. El pabellón Multifuncional de Bayas por fin abrió sus puertas a eso de las 19:30 horas y, poco después, abrieron fuego P.L.V. Havoc seguidos de los infravalorados L.A. Los primeros grandes estribillos coreados a rabiar por el creciente público fueron los de Second e Iván Ferreiro (quien ya participase en la primera edición junto a Piratas) y las grandes estrellas de la noche fueron La Habitación Roja (a pesar de que el sonido no fuese demasiado benévolo para con los de L’Eliana) y, sobre todo, Lori Meyers. La banda granadina demostró que “Cuando el destino nos alcance” no ha significado una ruptura con su anterior sonido, sino todo lo contrario. Mezclaron canciones recientes como “Mi realidad” con singles primerizos como “La mujer esponja” y nadie notó que la cosa no concordara. Después, baile gamberrete con Devito, con parte del público enfilando el camino a casa o a la discoteca, donde continuó la fiesta con DJ Amable y Optigan1.
El sábado 18 se estrenó la iniciativa Ebropeque con el concierto de los cántabros Lazy (quienes adaptaron su set a una numerosa audiencia que apenas levantaba un palmo del suelo). La Fábrica de Tornillos contó con una “banda sorpresa” que no fue otra que la debutante Supersubmarina, petición masiva en los foros del festival y que hicieron que aquello fuera una olla a presión. Menos gente hubo para ver a The Rockin’ Pneumonias y Airbag, pero satisfactoria cita mañanera, completada por la tradicional comida popular (se recuperó la Plaza de España frente al Ayuntamiento para tal menester) amenizada por el directo de los vizcaínos Mild y las sesiones de Danni Pippermint, Pommelux(e) y Dj Patrullero. Bastante gente hasta casi la hora de los conciertos grandes y momentos muy bizarros como cuando decenas de personas interceptaron el coche de unos recién casados y les obligaron a ser partícipes de la fiesta. No llegamos a tiempo para ver a The New Raemon ni a Triángulo de Amor Bizarro, pero sabemos que hubo bastante público desde primera hora (no era para menos) y que ambas formaciones se salieron, cada una en su estilo. Una pena perdérnoslo. Lo de llevar bandas internacionales se sabe que vende mucho en la teoría, aunque casi siempre resulta una experiencia fallida en la práctica de cara a un público como el ebrovisivo. Poca gente conocía a los ingleses The Heavy y eso les restó pegada, aunque nada se puede reprochar al grupo. Los que fueron tremendos y contaron con el favor del público fueron los canadienses The New Pornographers con sus contagiosos estribillos, su sentido guitarrero del pop, la mezcla de voces masculinas y femeninas y el uso de muchos instrumentos, lo cual dotó a su concierto de muchos matices. Sin embargo, la gran atracción de la noche eran Love Of Lesbian. Hace un año ya compitieron con Vetusta Morla por la cabeza del cartel del evento y este año me atrevería a decir que fueron los absolutos vencedores, tanto por expectación previa a pesar de repetir solo un año después, como por la completa comunión con el numeroso público. Nada nuevo bajo el sol, pero supieron darle al público lo que éste esperaba. We Are Standard pusieron el broche con sus ya conocidos hits bailables y nos adelantaron un par de temas nuevos que, atención, buscan nuevos derroteros en el sonido de la banda. Se avecinan cambios. Después, fin de fiesta en la pista de baile con Dj Kinki y Dj Brummel para todo aquel que guardara fuerzas…

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