La verdad es que aquel día hacía demasiado calor, demasiado para mí, y demasiado para que el memorable set de los catalanes Aina pudiera verlo mucha más gente. Seguidamente aparecieron InMe, una de esas bandas que la verdad es que te dejan completamente igual en el primer tema, en el quinto o en el último. Ciertamente no sé dónde les han visto lo de metal, pero bueno... Seguidamente los grungeros de Stone Sour, el grupete del cantante y el guitarrista de Slipknot, Corey Taylor y Jim Root, la verdad es que todavía no son demasiado conocidos para el público español, pero su concierto estuvo de lo más correcto. Luego hizo acto de presencia Mucho Muchacho, poniendo su granillo de arena en clave de hip hop contemporáneo, que aunque no fuera el lugar ante tanto fans de Metallica, el Muchacho salió bastante triunfante de una situación bastante complicada. Todo lo contrario que Sôber ,que lo tuvieron mucho más fácil con el público de Metallica. Y ya para dar paso a la noche apareció la sobra de Bristol, Tricky, ya muy alejado de los escarceos con Massive Attack y con el trip hop. La verdad es que los temas de su nuevo trabajo para Anti, “Vulnerable” era todo menos eso, ya que no quedaba demasiado alejado de lo que se estaba ofreciendo aquella tarde en el Estadi Olímpic. Que no tocaran ni Linkin Park ni Zwan, aparte de ser una gran suerte, también obsequió a la banda revelación Evanescence con tocar justo antes que Metallica y demostrar que tampoco hay para tanto con su segundo álbum, que únicamente son una banda que ha caído en gracia con su mezcla entre The Gathering y Manhole, por poner dos ejemplos claros. Su set cabalgó tanto en temas de su primer álbum “Origin”, muy pocos, y su segundo “Fallen” en el que más machacaron, aunque todo el mundo estaba esperando sus dos hits “Bring Me To Life” y “Going Under”. Y por fin llegaron Metallica, demostrando que tras más de veinte años continúan estando en plena forma. Afortunadamente, como ya sabíamos la mayoría de sus fans por sus anteriores conciertos en el Fillmore, únicamente incluyeron “Fuel” de ese par de discos cuyos nombres prefiero no citar. Aquella noche en el Estadi Olímpic los de San Francisco se emplearon a fondo en todo su set, a provocar un abundante babeo a sus antiguos fans, tema tras tema, y a demostrar a las nuevas generaciones quienes son los más grandes, aunque durante algunos años parecía que habían perdido el trono. Rectificar es de sabios, ¿no? La verdad es que el repertorio no podía ser mejor empezando con un “Battery” pasando por “Master of Puppets” y siguieron con “No Remorse”, “Creeping Death”, un par del nuevo álbum “St. Anger” y “Frantic”, “Harvester of Sorrow”, “Sad But True”, “Welcome Home (Sanitarium)”, “For Whom The Bell Tolls”, “Seek & Destroy”, un “Nothing Else Matters” que bien se podrían haber ahorrado, un “One” repleto de pirotecnia con cohetes incluidos iluminando toda la montaña de Montjuic. Y cerrando con el ya himno “Enter Sandman”. Para cerrar la noche pinchó David Holmes, aunque creo que no se quedó ni dios, vamos, yo me largué.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.