El debut Barcelonés de Dënver, una de las revelaciones del nuevo pop chileno, se esperaba con ganas. El sold out que presentaba ayer la sala Monasterio lo dejaba claro. El dúo formado por Mariana Montenegro y Milton Mahan se presentó con lo puesto en el escenario (una guitarra, un teclado y un portátil donde iban soltando las pistas), pero eso no fue un problema porque lo más importante ya lo llevaban de serie. Me refiero a ese encanto amateur que gastan, esa espontaneidad casi de fiesta del baile de fin de curso que respiran sus directos, una sensación de naturalidad muy de verdad que, ojo, consiguen pocos grupos de pop en la actualidad. En el concierto de Barcelona cayeron casi en su totalidad todas las canciones del excelente “Música, gramática, gimnasia”. Las más celebradas fueron “Los bikers” (Milton bromeó sobre el verismo de la durísima historia que narra la canción), “Feedback” (que fue presentada en una versión íntima y muy coqueta con Mariana Montenegro en mode Ana Torroja), la coreada “Lo que quieras”, y los rompepistas “Olas gigantes” y “Los adolescentes”, dos canciones que consiguieron hacer bailar al cada vez más rancio público barcelonés. Los chilenos también tuvieron tiempo de rescatar alguna canción de “Totoral”. Cayó “Miedo a toparme contigo” para alegría de sus fans más irredentos. Dos cosas más para acabar esta crónica. Primero, resaltar los guiños a los primeros Le Mans que respira el repertorio más íntimo de los chilenos (“Diane Keaton” parecía sacada de debut de los donostiarras). Segundo, el extraño encanto que posee Mariana Montenegro, vocalista y teclista del grupo. Sus bailes imposibles y algo torpes, la blusa galáctico-glam que llevaba, y su timidez nada impostada, acabaron conquistando a los allí presentes.
Como nos gusta estar en primera fila y que Mariana nos deje sordos con sus grititos de despechada!! jajaja. Fans!