En general, lo importante siempre son las bandas. La música. A la hora de meterse en un local a darlo todo, pegar la cabeza a los amplificadores y hacer de una birriosa noche de viernes inolvidable, lo que suena sobre el escenario es la clave de todo. Sin embargo, la fiesta demoscópica de este año en Bilbao era un poco como el Live Aid: por muy buenas que fuesen las bandas –que lo eran–, lo verdaderamente importante era lo que representaba. Y es que la fiesta servía para celebrar la vuelta a la palestra de Zarata, edición para Euskadi y Navarra de Mondo Sonoro, con una nueva dirección, completamente independiente y dispuesta a llevar la publicación a donde se merece.
Volviendo al escenario, las cosas no pudieron salir mejor. Abrieron los recién llegados The Basement Tapes, seis chavales alimentados con buenas raciones de The Band, Neil Young, Dylan y otro manjares, que dieron un bolo fino y con clase. Cuidado con ellos.
Señores forjaron un poco más su leyenda; no llevan tanto y, aun así, ahora resultaría imposible imaginarse la escena local sin ellos. Sonaron cómo un tiro y su cancionero es muy serio. Aunque ya tienen dos EPs, un larga duración empieza a parecer imprescindible.
Quienes presentaban EP –y vaya EP– eran los adrenalínicos Yellow Big Machine. (en la foto). A pesar de sus idas y venidas son una de las bandas más potentes de nuestro país, cosa que demostraron de nuevo en el Azkena con sus infecciosos temas noventeros, la magnética voz de su líder y una banda apabullante.
En definitiva, una fiesta demoscópica redonda y con música de altísimo nivel, ideal para inaugurar la andadura del nuevo Zarata.
Grade A stuff. I'm unieastqonubly in your debt.