Zaragoza, esa ciudad en donde nunca hay conciertos interesantes, dicen, acogía de nuevo las tradicionales Fiestas Demoscópicas de Mondo Sonoro, la misma noche en el que reputadas salas ofrecían diversos conciertos interesantes. El público de la capital será escaso, pero la oferta es rica y variada (Foreign Beggars o León Benavente, por poner unos ejemplos de esta misma jornada). De hecho, costó llenar la sala, pero se consiguió con creces y se saldó con un nuevo éxito.
Ana Muñoz fue la primera en subirse al escenario de La Casa del Loco, habitual recinto del evento, ya acostumbrada a volar sóla tras la disolución de Louisiana. Sin desvariar excesivamente la forma de cantar respecto a la banda que le dio a conocer (esas inflexiones en la voz y la suavidad al entonar) desgranó con cariño las nuevas canciones que ha ido componiendo en los últimos meses. Acompañada de su guitarra se las apañó para ofrecer un setlist coherente y sin sobresaltos, en el que destacó “Cariñosa”. Sin embargo, el formato se le hace grande y faltaron matices en las canciones. Pero si en algo ha ganado Ana Muñoz con los años es en confianza: casi al final del concierto, se atrevió bajarse del escenario, entre el público, para despedirse con su guitarra desenchufada.
The Bards ya dejaron muy buen sabor de boca en su actuación del concurso Ambar Z Music y su sonido no varió en exceso respecto a aquella ocasión. Tampoco su vestimenta de camisas hawaianas. Rock and roll rápido, sucio, (tan cerca a veces de The Hives como The Fleshtones) quizá falto de alardes técnicos pero compensado con una gran actitud (jeta, incluso) sobre las tablas. Su repertorio cuenta con altibajos (en la parte central del show), pero los 40 minutos de actuación de los oscenses fueron una agradable sorpresa para una gran parte del público.
En la actuación de Oakland sonaron versiones de The Ramones y de Green Day y no por mera casualidad: su propuesta recoge la velocidad, simpleza y despreocupación de ese punk tan juvenil (sobre todo el de los firmantes de “American Idiot”). Con disco recién publicado, “Segundo plano”, se subieron al escenario a matar. Seguramente son conscientes de que no van a cambiar el panorama musical, pero no dejaron pasar la oportunidad de dejarse notar y ofrecer un concierto muy solvente. A su favor tienen una técnica más depurada que la media de las bandas con estas coordenadas y musicales y, sobre todo, una legión de fans que casi llenaron La Casa del Loco.
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