Demoscópica en Valencia con De Pirámide, Gris Gris y Retraseres
Conciertos

Demoscópica en Valencia con De Pirámide, Gris Gris y Retraseres

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06-03-2014
Empresa — Mondo Sonoro
Sala — Wah Wah
Fotografía — Liberto Peiró

Triple concierto en la jornada demoscópica valenciana de tres bandas con tres planteamientos distintos y bien distantes.
Abría el abracadabrante trío alicantino De Pirámide. Desde aquel “Pegamento, pegamento, para mi el mejor invento”, de los ya extintos Incorporeals que no oíamos por estos lares un estribillo punk que nos calara de igual forma: “¿Por qué no rallamos el pan en vez de comprar pan rallado?” No en vano fue la canción que el respetable pidió (¡exigió!) a grito pelado, como bis.

Estas tres entregadas alicantinas, rompen todos los esquemas desde que se suben al escenario. Y no hablamos (solo) de sus estéticas imposibles... Son capaces de prescindir de la sacrosanta guitarra eléctrica a la hora de componer, grabar y llevar al directo sus canciones. Y si bien esto puede ser tan sencillo como bajar la pista de la guitarra en el estudio, o apagar el amplificador de ese instrumento en el directo, cuando en el resto de las bandas del orbe eso sería sinónimo inmediato de inevitable catástrofe, en De Pirámide se convierte en seña de identidad, sin que por ello merme lo más mínimo la eficacia de las composiciones. No lo negaremos, al principio duele. Cuesta poco, sin embargo, (alarmantemente poco, añado) descubrir que las canciones salen adelante a base de bajo, batería y voz. ¡Y molan! Bueno, y con morro, mucho morro, descaro, desparpajo, convicción, valentía (temeridad, sería lo exacto), actitud… Ya solo nos queda añadir una alta dosis de complicidad y compenetración escénica y estaremos ante el experimento sonoro con el que tres chicas han logrado ganar su puesto en el cartel de las Fiestas Demoscópicas. Merecido, opino.

La siguiente banda en cartel era Gris Gris. Recuperada ya la normalidad, en lo que a componentes e instrumentos sobre el escenario se refiere, los de Vila-Real (Castellón), con una propuesta bastante más enérgica y corpulenta, desplegaron su rock clásico con holgada maestría. JoanMojo, maestro de ceremonias y cantante, arropado por un combo de excelentes instrumentistas, no cejó en su intento de hacer entrar en calor a una dispersa parroquia, única responsable de que no se completara la debida comunión con el respetable. Una vez más, banda-1, público-0.

Y, para terminar, la sin duda alguna, más despiadada propuesta de la noche: los Retraseres. El atropellado y delirante retra-punk mongol de los valencianos hizo que se tambalearan los tabiques de la sala a base de ritmos 10x desplegados por el batería que más golpes sabe meter por unidad de tiempo. Composiciones breves, contundentes, letras que se solucionan con sujeto, verbo y predicado (uno de cada) y humor de trazo grueso. Muy animal.

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