De Brístol a Benidorm
Conciertos

De Brístol a Benidorm

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27-07-2014
Empresa — Lowcost Festival S.L.
Sala — Ciudad Deportiva Guillermo Amor
Fotografía — Liberto Peiró

Hace unos años, Benidorm era la capital española del turismo de la tercera edad y hortera. Y no es que hoy en día la cosa haya cambiado mucho (por sus salas de fiestas todavía actúan Mª Jesús y su acordeón o Marlene Morreau), pero no será porque el Low no le esté poniendo ganas fletando aviones desde Brístol año sí y año también.
Porque si en 2013 el festival dio un salto de calidad gracias a la contratación de Portishead como cabeza de cartel (en actuación exclusiva), esta vez ha sido otra banda señera de la ciudad inglesa la que ha tomado el relevo: Massive Attack.

Con un show que se había podido ver en el Sónar, pero que así y todo fue lo más destacado de una edición en la que se mantiene el tira y afloja entre la presencia internacional (en su mayoría, de perfil medio) y la alineación nacional de calibre masivo. Se diría que los segundos siguen siendo el principal reclamo para el público, pero el sold-out se produjo el sábado, precisamente el día en que actuaba Massive Attack.

Así que a lo que vamos: Teniendo en cuenta que lo suyo es el trip-hop y que traían un espectáculo de corte crítico y alto contenido político, las comparaciones con Portishead eran inevitables. Y Robert del Naja y Grant Marshall salieron perdiendo. Eso sí, a los puntos, no por KO, puesto que su show, insistimos, fue lo mejor que se pudo ver en todo el fin de semana en la Ciudad Deportiva Guillermo Amor. Como es habitual, contaron con las voces de Martina Topley-Bird, Horace Andy y Deborah Miller, repasaron clásicos inmortales como "Teadrop" o "Future Proof" y se despidieron con un "Unfinished Sympathy" que recordó la masacre que el mundo civilizado está tolerando en Gaza.

Sin embargo la jarana había empezado el viernes con The Hives (en la foto superior) como presencia estelar. Hicieron valer esa condición de favoritos liándola parda a base de efectismos y rock and roll, una fórmula tan vieja como el hombre, que sigue funcionando cuando se le da un baño de aceite a base de riffs musculosos, puesta en escena divertida y un frontman que atesora mucho carisma. Los suecos tienen esas tres cosas y se coronaron en la primera jornada siempre con permiso de unos Vetusta Morla que ofrecieron un concierto de gran solidez.

A estas alturas no hay prácticamente quien les tosa en la escena nacional, y el espectáculo que han elaborado para actuar en festivales es intachable. Más allá del atractivo de su repertorio, el nivel de profesionalidad que han alcanzado está a años luz de otras formaciones que también lograron llenar el escenario principal ese mismo día.

Una jornada en la que también actuaron Iván Ferreiro, Triángulo de Amor Bizarro, León Benavente y We Are Standard, pero mejor busquen en la web o en números anteriores de la revista las crónicas de conciertos anteriores y tendrán la de su participación en el Low. Son bandas estatales que no paran de tocar por toda la geografía española y que se repiten una y otra vez en los carteles de los festivales, así que cualquier cosa que se diga sobre ellos (solventes, cada uno en su estilo) no puede sonar más que a redundancia. Para el público que acude a un solo festival al año con el fin de cazar al máximo de bandas en unos pocos días (sobre todo, si viaja desde algún lugar en el que no abunda la música en directo), son actuaciones esperadas y vividas como únicas. Pero para el espectador un poco resabiado, es más de lo mismo. Y los programadores no van a cambiar de política mientras se agoten los abonos: No conviene olvidar que un festival es un negocio, y que si las cuentas no salen hay que bajar la persiana.

Cerramos el viernes (que, como el resto de días, contó también con un puñado de irregulares grupos valencianos emergentes, cortesía de la Diputación) dejando constancia de otro par de shows internacionales. Los británicos Blood Red Shoes lo dieron todo en una actuación vibrante y con carácter, que se resintió por su limitación de recursos (guitarra y batería), pero que aguantó el tipo gracias al entusiasmo que le pone al asunto Steven Ansell. Por su parte Holy Ghost! dieron motivos de sobra para poner el cuerpo en movimiento con su electro-rock pródigo en estímulos percusivos.

La jornada central del festival estuvo monopolizada en todos los sentidos (los cinco) por los ya comentados Massive Attack, pero no anduvo huérfana de bandas nacionales ya vistas en convocatorias similares: Corizonas, Second o El Columpio Asesino volvieron a dejar constancia de las prestaciones del producto nacional, aunque los primeros parezcan americanos, los segundos un grupo comercial de los ochenta y los terceros actuaran a horas intempestivas. A Xoel López le faltó la manta peruana para completar su conversión al folk latinoamericano, The Parrots son como los Heartbreakers de Johnny Thunders (pero sin heroína) y Yuck siguen empeñados en resucitar los noventa (incluso haciendo una versión guitarrera de New Order). Pero lo peor fue ver a Editors y caer en la cuenta de lo increíble que resulta que alguien pronunciara su nombre y el de Joy Division en la misma frase hace tan solo unos años. Si su último disco ya parecía una colección de descartes de U2, su directo ratificó la decadencia de la banda. En cuanto a la danesa , estuvo más cerca de ofrecer una clase de aerobic (tema de Spice Girls incluido) que un concierto. Lo mejor, los estupendos visuales, perfectamente sincronizados con las canciones.

Entre las bandas nacionales que actuaron el domingo, y sobre las que resulta innecesario insistir, se puede citar a Pony Bravo, La Habitación Roja o Niños Mutantes. Pases muy competentes en los tres casos, idénticos a los que vienen ofreciendo en los últimos meses por todo el país (ya sea en salas o en festivales), o incluso durante el mismo fin de semana del Low, en el simultáneo Contempopránea.

Menos curtidos en citas de gran tamaño están Oso Leone o Maronda, y por eso vale la pena poner el acento en sus actuaciones, de gran intensidad la de los primeros y primorosamente pop la de los segundos.

Y por encima de conciertos anecdóticos como los de Los Campesinos! (quién les ha visto y quién les ve) o Palma Violets (que, básicamente, repitieron la actuación del año anterior), no está de más citar a los suecos The Royal Concept, que no es que hayan inventado nada (pop levemente sintetizado de corte indie y con coartada adolescente), pero fueron capaces de levantar al público a unas horas en que la prudencia aconsejaba la retirada.

Y es que el domingo, como bien dejaba claro el cartel por el tamaño de la tipografía y el lugar que ocupaba su nombre (el primero), los cabezas de cartel eran Kaiser Chiefs, la exclusiva internacional de mayor peso en el Low de este año. Lo suyo son los festivales, así que resulta gratuito certificar que, pese al mal sonido, cumplieron con el papel que se les exige, a saber: pasar de los críticos melindrosos y poner al público en órbita a base de himnos futboleros como "I Predict A Riot", "Na Na Na Na Naa" o "Ruby". No parece que les preocupe conseguir reseñas de cinco estrellas en las revistas del sector, sino correrse la mejor de las juergas posibles. Y en ese sentido no se les puede reprochar que no se ganaran el sueldo.

Cómo es posible pasar en veinticuatro horas del trance de Massive Attack a la cogorza sonora de Kaiser Chiefs es algo que solo se puede explicar en el contexto de un festival como el Low. Larga vida.

10 comentarios
  1. Benidorm pertenece a la provincia de Alicante, y esta, a la Comunidad Valencia, España. Y no a Castellón Pim Pom

  2. Albertito pedazo de gran Mlerda que has puesto. Para empezar Benidorm no esta en Castellón. Eres increíble como rajas de todos, Xoel, Ivan, Mo, etc y pones súper guay a Massive con lo que hicieron de que nadie tocara a la misma vez. Y ni mencionas a IZAL.

    KK deluxe

  3. te has pasao tio con el articulo

  4. Corregid lo de Castellón, por Dios. Lo de no citar a Izal se lo agradezco. Menuda hez de grupo.

  5. Don Disturbios 27 marzo, 2015

    Chicos, el redactor no tiene la culpa del error en la provincia. Ha sido el típico lapsus estival y ni siquiera podemos echarle la culpa al becario porque no tenemos. ¿Nos lo podréis perdonar?

  6. Llevo yendo 4 años al Low, y lo de Massive Attack no tuvo nombre, no dejaron tocar ni a Corizonas ni Second mientras ellos estuvieran tocando, a penas llegó a la hora de concierto y salieron 15 minutos tarde, comparándolo con el de Portishead del año pasado no hay color...

  7. Falta de respeto a Editors tremendo. Si te has quedado en que parecen U2 es que no has oido el disco 2 veces. Y si has visto a Joy Division en Editors es que tus criticas son muy muy poco críticas

  8. Los críticos no deben ver los mismos conciertos. Massive A. fue un rollo soporífero, pero queda guay decir q son lo mejor. Editors estuvieron geniales, sólo por oir esa voz, de las mejores y más singulares de la escena rock, vale la pena. En los críticos hay mucha ignorancia y postureo.

  9. Me hace gracia que se hable de decadencia de Editors, cuando la de MA es palpable desde hace casi 20 años. El ultimo disco de E es el más flojo, pero es que los otros son geniales y no quita que en directo sean embriagadores. El que no vió que fue de lo mejor del low es q estaba en la cola del wc

  10. En un SOS, los críticos dijeron que lo mejor había sido Duffy, con eso lo digo todo. Estos q critican a Editors son los mismos que criticaban todos los FIB a Placebo y ahora dicen que antes eran buenísimos. Seguro que en su casa escuchan a juan magán

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