En mitad de agosto, Sierra Sonora, el festival de Viniegra de Abajo, celebró su vigésimo edición a gran altura. Fue una montaña rusa con artistas y grupos tan potentes como Rufus T. Firefly e Iseo & Dodosound y tan variados como Las Migas y Casapalma, De Fem, Repion, ezezez, Honahlei, Ana Lua Caiano, Olatz Salvador, El Nido, Tu Otra Bonita y Paco Pecado. El numeroso público de este singular evento que reivindica la revitalización del medio rural a través de la cultura y la música moderna subió y bajó durante cuatro días de travesía por esta auténtica serranía del pop independiente.
El jueves la casa Montero, una de los símbolos indianos de Viniegra, hospedó en sus jardines los primeros conciertos de esta edición. En primer lugar, Las Migas regalaron al público un espectáculo íntimo en sus inicios. Sin embargo,estas consiguieron romper con la barrera de un público virgen y todavía algo frío y terminar el concierto con todos los asistentes acompañándolas. Las canciones que interpretan pertenecen al disco "Flamencas", que llevan girando un año. Un reconocimiento a sus raíces, gracias a las cuales llevan veintidós años dando vueltas por el mundo. El disco lo componen nueve cantes, pero sin duda ellas mismas admiten haber hecho lo que han querido.Y así se vió reflejado en el escenario de la casa Montero. Un grito a la jovialidad, a la libertad y sobre todo a las niñas y mujeres.
Casapalma culminó, rato después, esta breve pero intensa velada inaugural. El dúo cántabro levantó al público desde el primer segundo del concierto a base de folclore y electrónica. Una apuesta bastante presente en los tiempos actuales pero que no pierde sus tintes identitarios con la copla montañesa como cimiento. Cada uno de los asistentes bailó al ritmo de los temas del álbum Jotas, su último trabajo. Un bolo que rememoró la importancia y diversidad de la tradición y la cultura de nuestras tierras.
El viernes, de nuevo en el escenario de la Casa Montero, Defem abrió la sesión. A medida que el directo avanzaba, su confianza sobre el escenario fue creciendo también. Llegando a la cúspide con temas como "Tus manos" o "El encantador". Presentando su primer álbum de estudio, "El rojo despertar", oscilando entre el dream pop y lo psicodélico, de forma sutil con riffs discretos pero personales. Como una de sus letras dice, son capaces de mostrarse auténticos sin accesorios que les determinen.

Ya en el escenario principal del festival, Rufus T. Firefly, tras una introducción con una base pregrabada irrumpió en escena con la fuerza característica de la banda. Uno de los bolos más esperados de la edición. La banda de Aranjuez llenó cada recoveco de la sierra con su psicodelia. Sus guitarras y sintes muy característicos, pero sobre todo la soberbia actuación de la batería Julia Martín-Maestro. Una banda que no solo destacó por su increíble directo y la energía de sus temas, sino también por una espectacular puesta en escena. Todo en el escenario estaba duplicado: dos baterías, dos guitarras, dos teclados… Orden que se rompe con la figura del vocalista en el centro. Esto también liga muy bien con su música, una mezcla entre la solidez de los ritmos más clásicos como el rock, con la inestabilidad de otras métricas. Acercándose al final de la actuación, la voz principal de Repion acompañó a RTF interpretando "Canción de paz", tema que aportó un ambiente más cercano a la ecléctica actuación de la banda.
Al ritmo de "Otro día será", las santanderinas Repion se abrieron paso ante un público ya exaltado. Sin su bajista habitual, las acompañaba esta vez Charlotte, cara conocida del panorama indie por grupos como Shego. Este trío formado por guitarra eléctrica y voz, bajo y batería, ofreció un bolo que no bajó revoluciones en ningún momento. Llenando el escenario con su fuerza y unas letras de desamor visceral que no se llora, se grita. Así las acompañó el público coreando temas como "Viernes", del álbum "201".
Ya entrada la madrugada, la banda euskaldun EZEZEZ protagonizó el último concierto de la noche. Este cuarteto compuesto por guitarras, bajo, batería y voz, la clásica formación del pop rock, mostró sin embargo una arriesgada pero exitosa y divertida fusión entre cantidad de estilos. Del grunge al reggae pasando por momentos de poesía.

Justo después de finalizar el concierto de EZEZEZ, las Kurlzzz Djs se encargaron de cerrar la noche con un set fresco, desde lo moderno, a temas más clásicos arreglados con sus propias bases. Las Kurlzzz ya representan un icono de este festival e hicieron disfrutar de su música más veces en distintas amenizaciones de la tarde.
La mañana del sábado fue inaugurada por el dúo Honahlei en los jardines de la Montero. Un concierto que pareció congelar el tiempo en toda Viniegra, inundando al público en un sentimiento de nostalgia con sus íntimas letras.
Poco después, la portuguesa Ana Lua Caiano tomó el relevo en el mismo escenario. Pese a que el cielo comenzó a descargar sus gotas durante el concierto, nada pudo frenar la increíble propuesta de la cantante. Una mezcla entre los elementos tradicionales de la música portuguesa mezclados con hip-hop y electrónica. Todo lo que Ana Lua necesitó para lograr este éxtasis era una loop station con la que creaba capa por capa las bases de sus canciones para culminar con la voz, poniendo a todo el público en pie.
La cantautora Olatz Salvador, acompañada de su banda, abrió la esperada tarde del sábado. El recinto principal aún no había recibido a la mayoría de la gente, sin embargo el público fiel de Olatz estaba ahí, incluida una pancarta entre los asistentes. Un concierto sereno pero que permitió ver el sentimiento detrás de sus temas, la crudeza característica de sus últimos trabajos.

Entre conciertos comenzaron a adivinarse cerca del río los temas de la Dj Barbara Gartland, encargada de amenizar esa tarde a ritmo de electrónica.
Tras finalizar el concierto de Olatz Salvador fue el turno de El Nido, quienes desde el primer instante desprendieron un frenetismo inigualable. El grupo burgalés representa una de las bandas de referencia del nuevo folk español. Un concierto en el que mezclaron la tradición y su belleza con lo contemporáneo. No hubo un segundo del bolo en el que se perdiera el dinamismo. Cantidad de instrumentos pasearon por el escenario, un mandocello, claves e incluso el recipiente del pimentón de la Vera convertida en un caja de percusión. La banda no olvidó mencionar a Villalar de los Comuneros, con una canción de un grupo burgalés de décadas pasadas. Y a su vez homenajear así a todos los forestales, quienes están demostrando una fortaleza descomunal ante la situación en la que nos encontramos en relación con los incendios y su gestión. Para no olvidar que, gracias a ellos, eventos como este están pudiendo llevarse a cabo con tranquilidad. Con el tema "Tucucu" el concierto llegó a su fin convirtiendo el Sierra Sonora en una auténtica fiesta, con los propios músicos bailando por el recinto.
"La canción más tonta del mundo" dio comienzo a la actuación de Tu Otra Bonita. A ritmo de lo que ellos llaman funkyloo, la banda presentaba su último trabajo, "Puta Vida". Un recorrido por distintos estilos musicales, a caballo entre la rumba, el rock, el flamenco… Con guiños presentes a bandas reconocidas de la escena nacional. Terminando con una cover de "Alegría de vivir".
Al rato, una base con una voz en off comienza a sonar, y detrás unos fascinantes visuales que simulan el metro de Londres. Esta es la entrada que acompaña a Iseo & Dodosound, esta vez con banda de vientos compuesta por seis instrumentistas. "Volando" es el tema encargado de dar comienzo al concierto, su título ya adivinaba como sería la experiencia. Esta agrupación regaló al público de Viniegra uno de los espectáculos más sublimes de la edición, un final por todo lo alto. El dúo navarro presentó una fuerza arrolladora durante todo el concierto. Desde los primeros temas ya se encontraban bajo al escenario junto al público vibrante. Un paseo por la discografía completa de Iseo. Con "Freedom" la cantante recordó Palestina y una vez más, la importancia de nuestra tierra, de nuestros pueblos… El público no dejó de cantar temas como "Vampire" o "Como un volcán". Con su personalísima versión de "Por qué te vas" la banda se despidió, dejando claro cómo este dúo es una de las propuestas más deslumbrantes de la escena general, pero sobre todo dentro del reggae y el dub.
El ya habitual Dj David Van Bylen se encargó de amenizar la fantástica noche del sábado de la mano de los clásicos del indie español. Tras él, la Dj Barbara Gartland fue la encargada de cerrar la noche.
Por último, el domingo por la mañana, de vuelta en el escenario de la Casa Montero, el festival apuró su envite final de la mano de Paco Pecado. Con los temas de su disco "Entre bodegas y ferias", el público transitó por un estado de serenidad que, cómo ellos mismos dicen, termina en borrachera. Un homenaje al pasado, a los abuelos, a las ferias y a las bodegas. A la tradición en general, pero también a lo novedoso. Un concierto divertido y frenético, en el que no faltó el baile, ni tampoco los porrones del zurracapote gracias a los vecinos del pueblo, hasta la misma Raffaella se hizo presente.

Así, subiendo y bajando por los distintos estilos de los grupos participantes y las sensaciones de los espectadores, unos y otros cada vez más enraizados al festival riojano, quedó completo un Sierra Sonora para el recuerdo. Una verdadera cordillera de emociones. La serranía que no para de sonar.
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