Una luna altiva, gigante y blanca. Un paisaje de colinas. Un valle de asfalto. Tres puntos de luz donde germinaban los sonidos. Las hordas de personas que entraban el sábado, ya noche cerrada, en el recinto de Creamfields parecían recién aterrizadas de ese platillo volante y luminoso de la zona VIP del Circuito de Jerez. Se acercaba el gran momento del sábado, del fin de semana, del mes, del año y, movidos por el ritmo triunfal de quienes acababan de conquistar el suelo de un nuevo planeta, venían a la llamada de un nombre. A unir sus cuerpos -la mayoría por primera vez en su vida- al ritual marcado por quienes han sido chamanes históricos de la música electrónica internacional. The Prodigy no podía defraudar el sábado a las más de treinta mil almas que, sudadas, se rendían a su música. No podían defraudarles porque cuando alguien cumple un sueño, un propósito, un rito, nada importa que los ecualizadores confundan los sentidos, que el sonido sea sucio, que las palabras sean difíciles de identificar. "Where is the fucking spanish people?" Gritaban arrancando la piel de un público al que le bastaban tres acordes para identificar los hits del grupo y perder la cabeza en el sacrificio. Liam, Keef y Maxim arriesgaron poco pero dieron al público de Jerez lo que quería, lo que se merecía después de años de seguirles como a profetas. "World´s On Fire", "Voodoo People" y "Smack My Bitch Up" marcaban los puntos de inflexión de una bacanal en la que el 3G se caía y era imposible mandar ese tuit, ese sms, que demostraba que estabas allí, frente a los ídolos, por fin.
Se había superado la una de la madrugada cuando, encendidos, los más sedientos se desplazaban al segundo escenario para bailar con Tiga. El ambiente se transforma entonces y los destinos se dividían en los tres puntos: Barceló Stage, Alhambra y Andalucía Suena. Era el sino de este rito, multiplicarse, correr de un lado a otro, hacer el caballito a un triángulo irregular. Fue el primero de ellos y principal el que, cómo no, recibiría las propuestas más esperadas y, con ellas, algunos de los nombres más fuertes de la melomanía electrónica en un programa que fue in crescendo. Para entonces el escenario se transformó para albergar sesiones más cuidadas, técnicamente mejores, en las que el sonido, salvo alguna caída accidental, se mezcló con los visuales en una danza perfecta. Hasta el amanecer, las pantallas del Barceló Stage no dejaron de proyectar.
Los belgas 2ManyDjs salpicaron al público de frescura, confeti y versiones en las que se pudo oír a Blur, Motorhead, Nirvana y, por supuesto, su guiño a Chimo Bayo. Entusiastas y gamberros, su actuación sirvió para atemperar al público que esperaba a Paul Kalkbrenner y a Paul Van Dyk y que no sabía la suerte que tenía por esa noche fresca, extraña en el agosto jerezano. El primero, de la mano de un minimal que deleitaba a los más puristas y mantenía a raya a los más desbocados, logró una sesión contenida y elegante que preparó a la gente para rendirse al trance de PVD a las cinco y veinte de la madrugada cuando la gente empezaba a preguntarse si acabar con Marc Marzènit o Marcus Schulz.
Camping, lanzaderas eternas, taxis o coches particulares, test de alcoholemia por delante, sirvieron para ir despejando lentamente un recinto que tenía por delante todo un día para limpiar y poner a punto los espacios para la última noche, algo menos masiva, aunque visiblemente más exigente. Para el domingo el Creamfields había dejado una buena muestra de que la electrónica es un vasto campo con mil sensibilidades para aplacar. Todavía de día, Delorean apenas pudo reunir a un puñado de seguidores frente al escenario principal. No se podía competir con el Madrid-Barça, con el cansancio y tampoco con los precios del súpermercado frente a los del interior del recinto. El público ya sabía para entonces que la noche estaría dividida, otra vez. Los escenarios Alhambra y Barceló se disputaron protagonismo durante toda la jornada. A un lado el minimal de James Holden, al otro, el electro-rock de Bloody Beetroots. Nos quedamos con los italianos que transmitieron energía a raudales y nadaron en la abundancia. Un cóctel molotov al que Dennis Lyxzén, encendería la mecha. El cantante de Refused, toda la gira como si no hubiera mañana, se nota y si acompaña en directo, lo agradece. Fueron mejores que en ocasiones anteriores y, para muchos, la guinda del festival.
Un tropezón con la luz no consiguió que el público perdiera tensión, fusión, emoción o como quieras llamarle de la mano de los acordes de Richie Hawtin a quien siguió un Gareth Emery que tuvo que disputar protagonismo con una de las sorpresas de la noche, la sesión del belga Agoria. El final del festival ya se acercaba y se superaban las seis de la mañana cuando Armin Van Buuren arrancaba con el "Personal Jesus" de Depeche Mode. Una consagración religiosa que venía de perlas para celebrar esta liturgia de saltos en la que se había convertido el fin de semana. Con él y sus magníficas imágenes llegaron las primeras luces del día y empezó a atisbarse ese éxtasis del final irremediable. Umek hizo un cierre digno con un techno-house a medio camino entre lo interesante y la música que suena en el Berskha.
Reventados, con la piel pegajosa del sudor propio y ajeno y el corazón aún en un puño, la gente abandonó el Circuito de Jerez aliviada por el calendario de fiesta. Uno no sabía si subirían a al mismo platillo volante del que parecían haber salido. Con la luz y el sol que empezaba a tomar su sitio hubo que abandonar el lugar del sacrificio para volver a casa. Tras el rito, queda intentar reunir de nuevo el tiempo y el espacio. Algo se te ha quedado en esa explanada azul de asfalto. Los ojos se acomodan. No sabes dónde has estado. Éste no es el encuentro espiritual del que habla todo el mundo en el telediario aunque, tu lo sabes, en el otro difícilmente se acercarán a esta profunda, sudorosa y extrema comunión.
Ofú! que kaló!
Creo que no mentar a Laurent Garnier es un pecado ,señorita Fátima ya que fue de lo mejorcito que hubo en el Festival a nivel musical y que Umek hizo un cierre digno y estuvo a medio camino entre lo interesante y la música que suena en el Berskha me da que pensar que no anda muy bien de los oidos !!
A mi me gusto mucho más Agoria que Laurent Garnier... así que la crónica no está nada mal... seguramente no hayas escuchado ni a la mitad de los expuestos...
Decepcionó Paul Kalkbrener como dj, no entiendo porque paraba entre canción y cancion para que la gente aplaudiera, no habia vistor algo asi nunca. Mi gran sorpresa fue Paul van dick, sesionaza la que se marcó, y Umek increible, lo del bershka no se a que viene....
me parece bárbaro y de poco respeto,que no se comente nada acerca de la mala organización en lanzaderas,parking,camping que ya todos conocemos y desde mondo seguro que también,que es por no perjudicar a los promotores o al festival???
perdona? Umek musica del berskha??? es en estos momentos cuando me pregunto...has estado en la misma fiesta que he estado yo? jajajaj
Blody Betroots impresionante!!! 2manydjs impresionante!! alex hunder!! prodigy...dejo mucho que desear
I can't believe you're not playing with meah-t-t was so helpful.
Full of salient points. Don't stop beiievlng or writing!