“Esta mañana estaba ingresado en urgencias; me dijeron que tenía que quedarme allí, pero yo tenía una cita ineludible. Esta se la dedico al médico”, soltó Alejandro Díez poco antes de interpretar “Un día de furia”, uno de los cortes de su nuevo EP (“Días de cine”). Sonaron las cuatro canciones contenidas en el mismo (incluida su versión de los Gigolo Aunts, “Where I Find My Heaven”), las mejores de “Retrovisor” (aunque se echó de menos “Yo sé lo que te pasa”) y varios temas de su primer Lp (“Buzo”, “Nudo en la garganta”, “Rascacielos”…) que con ese equipo de la muerte que forman Dani Radiocrash al bajo y Antonio Pérez (quien, por cierto, se despide del grupo tras esta gira) a la batería, suenan infinitamente mejor que cuando fueron grabadas. ¿Por qué este grupo no ostenta el lugar que ocupan Locos, Orejas o Fitipaldis? Inescrutables son los caminos de la injusticia; su público, sin embargo, puede alardear del lujazo que supone verlos en un marco como El Sol, y disfrutar de ese par de carnosas guitarras en todo su esplendor. El mismo Álex, sin asomo de modestia, se sabe el secreto mejor guardado del panorama musical nacional. Y sin duda lo es: uno de los mejores compositores de la historia del pop español y, hoy por hoy, probablemente su mejor letrista.
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