Cooper volvían a pisar tierras aragonesas, y lo hacían tras el buen sabor de boca dejado en el Easy Pop Weekend turolense. La noche previa al concierto, la sesión a base de singles en vinilo que se marcó Alex Díez confirmaba el buen gusto del leonés a la hora de mirarse en otras bandas y mostrarnos algunas de las referencias que marcan su discografía. La presentación de “Retrovisor” (Elefant, 04) no sólo atraía a los fans del que fuera líder de Los Flechazos, sino a un buen número de personas que, sin acabar de comulgar con lo que Cooper ofrecen en disco, saben que poseen uno de los mejores directos del panorama estatal. No defraudaron. Un sonido impecable envolvió en todo momento su actuación, que se alargaría con varios bises y ante las caras de satisfacción de una audiencia entregada a viejos y nuevos éxitos. Cooper consiguieron a base de pop sesentero que las primeras filas adquiriesen aspecto de guateque gracias a un agradecido público que en ningún momento dejó de bailar y corear, para muestra el enorme karaoke que “Rabia” provocó. Armonías vocales impecables, un más que logrado sonido Rickenbacker y una actitud sobre el escenario adquirida durante años y años dedicados al pop afianzaron lo que los seguidores de Alex Díez esperaban de él y su banda, aunque me quedo con los comentarios entusiastas de los que acudieron al concierto con más escepticismo que ilusión. Partida ganada pues, lástima que el secuestro de su furgoneta a manos de los defensores de la ley hicieran que a la banda se le agriase la fiesta al ir a cargar los bártulos.
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