Consolidación del festival de l´Hospitalet
Conciertos

Consolidación del festival de l´Hospitalet

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27-02-2009
Empresa — Salamandra / Depósito Legal
Fotografía — Fernando Ramírez

Año tras año el Let’s Festival se ha ido consolidando gracias a su habilidad para reunir a las bandas que han marcado la pauta de la temporada. Además, su estratégica disposición en el calendario les permite servir de puesta de largo, casi de estreno, de los nuevos trabajos de los grupos. De esta manera se presentaba la primer jornada de un evento que colgó desde primera hora el cartel de sold out. Abrieron los locales Gudar, haciendo gala de un desparpajo que caló en el ya abundante público de primera hora. Gentle Music Men aparecieron a continuación para defender su propuesta de pop anglosajón y consiguieron hacer mover los pies al público en una noche más dada a los medios tiempos. El primer plato fuerte llegó con The New Raemon, una de las revelaciones de la temporada y el nuevo proyecto de Ramón Rodríguez (Madee, Ghouls’n’Ghosts). Discreto y sencillo, pocos trasladan con tanta honestidad y sobriedad su música al escenario. Superó con creces la prueba de fuego que supone trasladar un repertorio tan acústico, quizá más apropiado para otro tipo de escenarios, al formato del festival. Estilísticamente sirvió de perfecto aperitivo para la llegada al escenario de un Nacho Vegas que hizo las delicias de los asistentes con un concierto sensible, perfecto en su ejecución (el papel de Abraham Boba en los teclados, un lujo) y que tuvo ese aroma a clásico que desprende el asturiano. Recorrió los temas de su último trabajo “El Manifiesto Desastre” sin olvidar sus coreadas “El hombre que casi conoció a Michi Panero” o “Idénticas estrategias”, que sirvieron de colofón para una lúcida noche de grandes autores. Mi puntualidad es bien conocida, así que me perdí a Zenttric, el único grupo que cantaba en español. Los comentarios oídos oscilaron entre que sonaban como Bloc Party, qué bien, y sonaban como Bloc Party, qué mal. O sea que a saber si sonaron como los del primer disco o los siguientes. Half Foot Outside presentaban su disco más melódico y nos llevaron con energía a los añorados noventa. A las distorsiones de Dinosaur Jr., los ritmos de Pixies y las melodías de Weezer o The Posies. Lo hicieron con naturalidad, con convicción y ganas. Nada nuevo pero tampoco nada malo. Reconozco mi debilidad por CatPeople, por su seriedad, por sus ganas de hacer las cosas bien. Pero es que incluso el detractor más acérrimo del sonido Interpol que practican, tendría que reconocer que en directo son irreprochables. Máxima entrega, sonido perfecto, la magnífica voz de Adrián creciéndose y el público respondiendo con emoción y alma. Un diez. We Are Standard fueron a por todas desde el primer momento, una avalancha dance-rock para no dar respiro a las piernas. Buscaron la intensidad de !!! y quizá el único problema fue no saber dosificar esa potencia. Estar siempre arriba puede llevar a lo monótono. En cualquier caso, bailable, energético y un buen fin de fiesta. El extrarradio barcelonés despidió a los más de veinte artistas que, durante dos fines de semana, desfilaron por L’Hospitalet. Hubo propuestas emergentes sorprendentes, bandas que volvieron tras tiempo en paro, y otras que se consolidaron. Bajo esas premisas se vertebró la estructura del festival que ayudó a los organizadores a dividir los dos días según dos grandes nombres. Los de Manel y Love Of Lesbian. Ambos, caracterizados por conseguir movilizar a la masa indie que se desplazó hasta el Salamandra. El primer día, Le Petit Ramón, consolidado como una de las propuestas más interesantes de la música catalana que toma el relevo a la psicodelia de antaño, abrió el festival. Se presentó con Experimenta 3, su formato habitual. Gamberro como siempre, cumplió por todo lo alto, repasando repertorio antiguo junto a temas de lo que será su próximo álbum. Tras ellos, el público, agradecido, estalló a gritos cuando se levantó el telón que descubría a Manel. Guillem Gisbert y los suyos interpretaron, de forma excelente y multitud de detalles, cada uno de los temas de “Els Millors Professors Europeus”, contextualizados con introducciones de Gisbert que rozaban el minuto y medio. Tras ellos, cuando el reloj marcaba las once pasadas y una parte de la asistencia abandonaba el recinto, subió al escenario Julio de la Rosa y con él, acompañantes de la talla de Abraham Boba (acordeón y teclado). Interpretaron, en prime time, “El Espectador”, un trabajo que delata virtudes de música de cámara. El final de la noche tuvo un nombre, el de los navarros El Columpio Asesino, que antes de dejar al público con los Dj’s, llenaron las paredes del Salamandra de ritmos electrónico-rockeros, metiéndose al público, completamente, en el bolsillo. La resaca del día siguiente se hizo mucho menos pesada gracias al concierto de Los Punsetes, con una de las mejores actuaciones del festival. En sus manos, el pop ruidoso vuelve a tomar sentido. Con una afinidad palpable a lo que años atrás fueron El Inquilino Comunista y, después, Triangulo de Amor Bizarro, Los Punsetes pusieron el listón del ruido muy alto y, además, con actitud. Con algo menos de ruido, pero más de simpatía escénica, Charades interpretaron, sin pena ni gloria, buena parte de su material. Lo que pasó tras la actuación de Charades fue una auténtica sorpresa. Souvenir han abandonado por completo el sonido pop afrancesado de la escuela de Les Tres Bien Ensemble, para convertirse a la religión de la electrónica de baile. Souvenir suenan ahora mucho más enlatados y recuerdan a la música de grupos como Ladytron o Yelle, sobre todo a esta última por lo del francés. Por fin, a las doce pasadas, el escenario acogió a los responsables del sold out de aquel día. Love Of Lesbian demostraron lo que todo el mundo sabe, que son un grupo de pop de masas, y que los vestigios de “Maniobras de escapismo” aun siguen seduciendo a sus fans. Los de Santi Balmes centraron su repertorio en el concepto del treinta y tres por ciento, un tercio del tiempo de su actuación, para cada uno de sus discos en castellano. Presentando, en exclusiva, canciones de su inminente álbum, “1999”. Tras los lesbianos aun había una sorpresa, el misterioso Oscar Tienealas, proyecto de un joven canario que, con una filosofía aparatosamente electrónica, presentó en vivo y directo un espectáculo que combinaba, a partes iguales, show escénico –lo de ‘tienealas’ viene de los brincos que pega- y música gamberra. Con él, nos despedimos del extrarradio. Deseando que vuelva a ser el año que viene y enamorarnos de las glorias de este pequeño gran festival.

Arnau Sabaté, Rafa De Los Arcos, J. Palmer

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