Pisando pedales
ConciertosBum Motion Club

Pisando pedales

7 / 10
Daniel Gómez-Cortazar — 14-03-2026
Fecha — 12 marzo, 2026
Sala — Kutxa Beltza (Kafe Antzokia), Bilbao
Fotografía — Eider Iturriaga

La sala Kutxa Beltza del Kafe Antzokia es un sitio excelente para descubrir grupos jóvenes en Bilbao. No esperan que todo el mundo coree sus canciones, sino que saben que les esperan unas cuantas decenas de melómanos observadores, que si hay suerte, harán eco de lo que han visto en la escena local. El jueves 12 de marzo tuvimos el gran placer de ver en esta línea a Bum Motion Club (Club de movimiento de traseros) venidos de Aranjuez para presentar su último largo “Distracciones”. Antes de que empezara el bolo contemplamos con interés las hileras de pedales que ocupaban gran parte del pequeño escenario, curiosos por saber si su pop con vetas de shoegaze y de post-punk saldría bien parado en directo. La respuesta llegó rápido: sí.

Con mucho gusto recibimos una bofetada de melodía y ruido al sonar “Afecto y simpatía” de su anterior disco ("Claridad y Laureles", 2023). El cantante Pablo Vera soltó su guitarra para abrir el melón de "Distracciones" con “Paseo de vuelta”. Su camiseta de Confeti de odio nos hizo pensar en lo que en Londres se llamó “The scene that celebrates itself” (la escena que se celebra a sí misma) a principios de los 90. ¿Y cómo se llama esta escena actual madrileña de chavales que empuñan guitarras y reciclan sin complejos estilos pasados? El tiempo lo dirá. En cualquier caso, el shoegaze primigenio de My Bloody Valentine, Pale Saints y compañía ha sido reutilizado y revalidado en los últimos años por grupos a ambos lados del océano (Nothing, Cheatahs, entre otros) así como por multitud de introspectivos jóvenes latinos y españoles (Los Membrillos de Perú, los extintos Odio París o Bum Motion Club).

Volviendo al concierto, los madrileños siguieron con “El drama”, triste y saltarina como The Cure. El grupo lo completan Iris al bajo, Alberto (teclado/guitarra), Alejandro (guitarra) y Pablo Salmerón a las baquetas de una batería arrolladora. Siguieron desgranando el disco con “Pausa”, después de saludar el cantante y mencionar que era el quinto directo que daban en Bilbao. En la bonita “Nido de cristal” se vio la influencia de Víctor Cabezuelo y sus primeros Rufus T Firefly antes de pasarse a la psicodelia. La bonita voz de Iris haciendo armonías encajaba a la perfección en el muro de sonido, que por cierto, estuvo muy logrado. Teniendo en cuenta lo difícil que es encajar las piezas de este tipo de puzzle sónico, lo único mejorable fue que la algo nasal voz de Pablo quedó un poco por encima de la mezcla.

Nimiedades aparte, después de “Paso lento” se atrevieron con la oscura “La grieta” (colaboración con Repion en el álbum). En contraposición con muchos de sus compañeros de generación, BMC no hacen letras tan literales sino que añaden un punto poético. De seguido, el guitarrista Alejandro cantó “Amigo” aliñada ésta con una caja de ritmos como en aquel “Mesmerise” de Chapterhouse.

A partir de ahí empezaron a disparar cañonazos del calibre de “La muerte del mañana”, “Bandera Blanca” (atención a la frase “en mi calle ya no hay flores, solo coches que las marchitan”) o el seguro éxito futuro “El destello”. Añadieron al set la acelerada “Cielo abierto” “porque nos venimos arriba”, dijeron. “Casi un buen día” con su nervioso juego de guitarras y su letra tan emo nos parecieron lo más. Tras 16 pildorazos bien repartidos en una hora y cinco minutos de bolo, no cerraron con un mensaje oscuro y nihilista sino con la frase “Pero hay una luz que si la sigues te llevará hacia otro lugar” de la canción “Abismo”. Esperamos que ese lugar sea la sala de abajo del Kafe Antzokia, a rebosar, en un futuro no muy lejano.

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