Las tradicionales Black Xs fiestas Demoscópicas de Mondo Sonoro ya se han asentado plenamente en el calendario musical de Aragón, como demostró su buena entrada desde la apertura de puertas, muy superior a años anteriores. Así pues, cuando Nureyev salieron al escenario de La Casa del Loco tuvieron un numeroso publico dispuesto para saborear sus melodías power pop muy al estilo de los ya añorados años noventa. En su primer EP, ‘La leyenda del esquimal’, se pueden sentir el rastro de bandas de esa época y no sería arriesgado describirlos como una mezcla de la forma de cantar de Sergio Algora al frente de El Niño Gusano y el Ivan Ferreiro más contenido. No arrancaron con buen pie (incluso tuvieron algún problema técnico) pero supieron reponerse rápido (era necesario, su actuación no duró ni 40 minutos) a base de guitarrazos y oficio. El final, magnífico, con "Ciudades griegas" abrió esperanzas a un futuro que puede ser interesante si saben encontrar su personalidad.
Debo reconocer que tenía ganas de escuchar a los inclasificables Will Spector and The Fatus. Uno de sus mayores fuerte es su desacomplejada actitud, buscando la diversión por encima de coartadas intelectuales, con el rock como excusa. No obstante, a su propuesta saben insuflarle pose punk y algún toque electrónico (me vinieron a la cabeza los primeros B-52’s). Salieron como un vendaval, a morder a la yugular del público. No hubo virtuosismo, nada de solos de guitarra, sólo un derroche de energía francamente adictivo. Yo no pedía más. En un par de semanas regresan a Zaragoza, si puedo no me los pierdo. Pero si había una figura esperada, era Rafa Dominguez. Su primer disco bajo el nombre de Guisante (en la foto) es muy deseado entre su parroquia desde hacia años, aunque el propio Rafa avisó que ‘Basado en hecho reales’ estaría listo para abril. Su dominio a las seis cuerdas está más que demostrado (aquí es donde escribo que fue el guitarrista de Bunbury) y se ha buscado a compañeros que estén a su altura. Con una base rítmica espectacular (bajo y batería), el zaragozano puede afrontar sin temor piezas de rock más convencional, como rozar pasajes dignos del post-rock, mostrar su faceta más pop y versionar a Leonard Cohen. No ha perdido la clase.
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