Black XS Demoscópicas Bilbao
Conciertos

Black XS Demoscópicas Bilbao

-- / 10
17-02-2012
Empresa — Mondo Sonoro
Sala — Azkena Bilbao, Bilbao
Fotografía — Dena Flows

Un cambio se viene fraguando por aquí desde hace tiempo, pero la Black XS Fiesta Demoscópica de anoche en Bilbao es la prueba final de que la escena del norte está ahuecando tradiciones y dejando espacio para algo más. Los dos grupos noveles de Euskal Herria y La Rioja mejor valorados por Zarata MondoSonoro huelen a bosque, a lana, a paseo admirador de la naturaleza y los animales; a viaje en un coche atestado de amigos y cantando a voz en grito por la ventana. Joe la Reina y Wilhem and the Dancing Animals son una bocanada de aire fresco que levantará más de una txapela a su camino. Los primeros son un grupo de veinteañeros guipuzkoanos que tienen en Pamplona su base de operaciones y que si no poseyeran esa piel tan delatadora creeríamos estar ante vaqueros ya curtidos bajo el sol. Tirando a la comparación fácil salen los sempiternos dinosauros de folk rock, véase Dylan y Youg. Incluso algún coro a lo Fleet Foxes pero sin buscar la excelencia ni el gorgorito celestial. Lejos de eso, parecen tan solo un grupo de chavales encantados de tocar. ¿Tópico? Pues sí, pero cierto también. Y esa sensibilidad y esa emoción se notan. En la manera en la que estuvieron, en la que cantaron y tocaron. En ese ánimo tímido con el que comenzaron el concierto, que se envalentonó y creció hasta acabar a base de coros en los que desgañitarse, guitarrazos y bombo marcando impasible cuando debemos de golpear con el tacón el suelo. Ya tienen un par de canciones perfiladas como claros himnos y parece que no ha hecho más que empezar, en breve sacarán un Ep (sin título, por ahora esa es la intención) con Subterfuge. Y llegaron Wilhem and the Dancing Animals, también desde Pamplona. Su Ep “The Forests Have No Name" levantó revuelo a final de 2011. Qué alegría, qué frescura, y qué ritmo. Tenían unas guitarras y una manera de cantar (¿o es gritar?) acelerada, como si tuvieran muchas ganas de todo y no quisieran perder el tiempo en nada. Ahora, preparados para el directo con mayor repertorio, son así, pero todavía más. El dúo se ha convertido en sexteto y tocan, cantan, gritan y bailan frenéticos. Dejan la guitarra para coger una pandereta que al momento cambian por un huevo, y en ningún momento dejan que decaiga. Con ellos se hacían referencias al indie, al folk e incluso al punk. Pero anoche hubo también segundos tropicalistas e incluso épicos. Las canciones no siguen una línea demasiado lineal y resultaron divertidísimas. Qué ganas de escuchar “The war of species”, el disco que pronto editará Origami Records. Y para darle gusto a esos pies que empezaban a cosquillear, nada mejor que el funk dislocahuesos de The Cherry Boppers, consagrados gracias a “Shakin’ the Hood” como reyes indiscutibles del Bilbao con más groove. La de ayer puede que fuera una de sus mejores actuaciones hasta la fecha y la constatación de que pondrán a bailar y le electrificarán la cadera hasta al más reticente allí por donde pasen, sin concesiones. Tienen las armas y las saben usar.

Lo siento, debes estar para publicar un comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.