El punk nuestro de cada día
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El punk nuestro de cada día

8 / 10
Daniel Gómez-Cortazar — 28-02-2026
Fecha — 27 febrero, 2026
Sala — Santana 27 (Bilbao)
Fotografía — David Mars

Para despedir febrero tuvimos el viernes 27 a los malagueños afincados en Madrid Biznaga cerrando su gira actual junto a los locales Ezezez en la sala Santana 27 de Bilbao.

Ezezez salieron a ganar con su punk arty de nuevo cuño. Unai Madariaga y los suyos dieron un concierto magistral que ya hubiera justificado por sí solo la peregrinación a Bolueta. Abrieron con “Dariokdio” de su anterior álbum "Katuzaldia", acompañados de Kike a la trompeta, dando así ya más color a la ya hipercolorida música del combo. La temperatura fue subiendo poco a poco, y Unai se deshizo de la guitarra en “Zorozelai”, moviéndose por el escenario como un experimentado actor. Le siguió la bailable “Laberinto club”, con ese redoble tan de Bloc Party. En “Monster” se pasaron al inglés, añadiendo en la pausa central un interesante juego de ecos y de sonidos vocales que imitaban un didyeridú. La divertida “Marmitako” con su estribillo grunge fue precedida de una intro del Believe de Cher como buena muestra de falta de complejos. El riff gordo de “Kalekume” con su onda de Negu Gorriak dio paso al temazo “puntofinal”. El punto álgido del bolo fue la silueta escultural del cantante erguida sobre el escenario declamando “Nire sudurra es muy de vasco diñozte asko y te ha enamorau”.

Tras el cambio, salieron los malagueños a escena mientras un sonido de subwoofer nos subía por las piernas. Arrancaron con “El futuro sobre plano”, primera toma de su álbum “¡Ahora!” y siguieron con “Imaginación política”. Punk combativo de letras directas que el entusiasta público enseguida hizo suyas. Las lecciones bien aprendidas de The replacements las aplicaron de manera sobresaliente en “Contra mi generación”, tras la cual hubo el primer moshpit en “2K20”. El público movía la cabeza sincronizadamente hacia delante y atrás al compás de “Mediocridad y confort”, tras lo cual, Álvaro el cantante se colgó la guitarra acústica para tocar “Agenda 2030” y la muy pop “Espejos de caos”.

En un receso, el cantante hizo memoria de los 12 o 13 años que llevan viniendo a Euskadi y cómo en sus inicios solo había 10 espectadores para tener ahora centenas de fans en una fecha tan especial. Recordando esos inicios, sonó la ibérica “Divino fracaso”, y con “Domingo especialmente triste” el centro de la pista se convirtió en zona de pogos y sudor colectivo. Hicieron una llamada al caos antes de entonar “Una historia de fantasmas” que casó muy bien con la decoración de telas blancas rasgadas. El variado público, entre los 20 y 50 y todos años de edad, aceptó con gusto la invitación del grupo que pedía “más anime, más pogos, más gritos…¡tiraos cosas! ”.

Las proclamas tan directas de Biznaga, que describen las desigualdades del siglo XXI actualizando en cierto modo los análisis de Ramón Tamames, encuentran también su contrapunto poético en frases como “El presente es un continuo sampleado / remixes de un pasado recurrente y un futuro postergado”. “Espíritu del 92” fue animada por dos personas disfrazadas de gigantescos Curro y Cobi bailando en el escenario y el grito de “Madrid nos pertenece” sonó como una única voz. El sonido enorme con vocación de estadio, desafortunadamente, no fue sobresaliente y en la sala le faltaba brillo.

En los bises, se lanzaron con “Ocupar el ahora” y con el ritmo maquinal de “La gran renuncia”. La masa de gente en la pista siguió bailando y empujándose en “Líneas de sombra” (claramente, la sombra de The Cure) y tras un grito de “Viva Palestina libre” se fueron triunfalmente, dejando claro, que a pesar de que el panorama esté tan lleno de nubarrones “el entusiasmo nos atraviesa”.

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