Barcelona fue una fiesta
Conciertos

Barcelona fue una fiesta

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06-03-2015
Empresa — Mondo Sonoro
Sala — Razzmatazz 2, Barcelona
Fotografía — Silvia R. May

Las fiestas demoscópicas nacieron como escaparate y para dar la oportunidad a bandas noveles de tocar en un recinto de mayores dimensiones a los que están acostumbrados, y en unas condiciones óptimas para ofrecer un buen concierto. Si encima contribuíamos a dar un empujoncito mediático a alguno de los grupos en su escalada a un mayor reconocimiento, mejor que mejor.

Para dar rendida cuenta de este objetivo es imprescindible que el público apoye, con su presencia, los diferentes conciertos que convocamos en ciudades donde la revista tienen distribución. Un sostén que en Barcelona siempre nos ha costado horrores y eso pese al carácter gratuito del evento. No sabemos, ni queremos especular tampoco, si podemos tomarnos este dato como un termómetro del interés del público de la ciudad por la música, pero no es menos cierto que cada vez es más difícil que las bandas catalanas o españolas tengan una entrada digna en Barcelona, que lleve en volandas al grupo de turno a realizar un buen show.

Pese a todo, fueron más de trescientos los aficionados y lectores del Mondo los que se dejaron caer por la sala Razzmatazz 2. Los treinta primeros en acceder al recinto, incluso se llevaron a casa una camiseta conmemorativa de nuestro reciente aniversario. Así que por nosotros no será eso de crear incentivos. Solamente había que disfrutar de la solvente puesta en escena de una banda como The Handclappers para darse cuenta de ello. Se lanzaron al asalto, en un bolo que rememoraba los sonidos de !!! (Chk Chk Chk), pero también de los Happy Mondays, dejando claro que ya llevan unas cuantas horas de vuelo en eso de tocar en directo, con esta u otras formaciones, y que su propuesta puede animar cualquier discoteca que ofrezca música en directo para el baile y el desenfreno a altas horas de la madrugada. Si hubiera que poner una pega, tan solo echamos a faltar algo más de brío y desparpajo durante la primera mitad del set por parte de su vocalista, que requirió de varios temas para convertirse en una suerte de modesto Nic Offer barcelonés.

Tras el dance-rock llegó el turno de la música electrónica de la mano de un Bearoid al que no le hubiera ido nada mal dotar a su propuesta de unas proyecciones que le dieran un mayor empaque visual al bolo y que en otras ocasiones utiliza. Pese a todo, salió con muchas ganas de convencer con su pop–electrónico de aromas house en el que su voz se eleva por encima de los instrumentos para crear una calidez a la que le faltó un poco más de recorrido. Interpretó su single “Weekends” y llevó a la sala del balanceo al baile con una versión final del “Freed From Desire” de Gala, combinada con el “Sing It Back” de Moloko.

The Zephyr Bones posiblemente sean los más difíciles de etiquetar de todos los artistas que participaron en nuestra fiesta. Su propuesta se mueve por derroteros que tienen algo de ese nuevo pop psicodélico representado por bandas como Unknown Mortal Orchestra, pero teniendo en el exceso de reverb y eco espectral su principal seña de identidad, situándose a medio camino entre la nueva hornada de pop independiente estadounidense y el shoegaze de artistas como Ride o My Bloody Valentine. Sus composiciones adolecen todavía de un punto de enganche melódico más evidente que los pueda catapultar fuera de ese underground en el que se encuentran tan cómodos, aunque temas como “Weird Summer” puede ser la antesala de ello si se lo proponen.

Por último le tocaba el turno a nuestros invitados, Black Islands, una banda que se escapa de la etiqueta demoscópica por trayectoria, pero que no ha obtenido todavía el reconocimiento que merece. Su directo en la sala del Poble Nou no hizo más que certificarlo. Con un sonido de guitarras aceleradas dispuestas a crear una muralla sónica ante la que su vocalista se acaba imponiendo con un timbre rotundo, su indie-rock de aromas clásicos alcanza su cénit con un tema tan acertado y directo como ese hitazo titulado “Benicàssim 97” que da la oportunidad al público de acompañar con sus coros a la banda y que incita a pensar que quizás este tipo de pildorazos melódicos en castellano pueden darles en el futuro lo que el pasado les ha negado.

Con Black Islands llegó un final de fiesta que nos anima a seguir trabajando para cumplir de nuevo con nuestro objetivo de mostrar el año que viene lo más interesante que ha pasado por nuestra redacción, en cuanto a nuevos grupos se refiere, siempre desde trincheras estilísticas muy diversas entre sí.

Un comentario
  1. Fue un conciertazo. Las cuatro bandas estuvieron muy bien y también me ha extrañado que no fuera mas publico a la sala

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