Viernes 20 septiembre
El BAM empezaba el viernes 20 con pocas actuaciones pero con buen pie. Earl Zinger empezaba el primero y siempre es bueno confiar en un tipo como Rob Gallagher, que ya desde sus tiempos de Galliano defiende la música negra (aquí el rap y el soul) como una desacomplejada manera de entender la vida. Cercano por momentos al stand-up comedy, lo que le restó algún punto por desubicado, el bueno de Rob se las apañó para salir airoso sin dejar de resultar punzante como en su reciente single “Escape From Ibiza”, antes del cual pidió disculpas en nombre de los ingleses por haber destrozado la isla. Mientras Jazz Jamaica Allstars sonaban en la Catedral, la Plaça del Rei esperaba con ansia a Terry Callier. Con el público ganado de antemano es muy fácil salir a tocar, pero una vez sobre el escenario hay que saber rematar la faena. Terry Callier lo hizo pese a presentar una formación totalmente jazzística que abusaba de los solos (un palo para los no habituados al género y, curiosamente, un flipe para los poco acostumbrados a las bandas con saxo y Rhodes), pero que arrullaba a un soulmaster poco dotado para la guitarra. El ambient circular del hit “What Color Is Love?” fue el punto culminante de un show largo, al que muchos habríamos quitado algunos solos y añadido un par de canciones. En la Rambla del Raval Spook & The Guay no aportaron mucho más que pachanga pura y dura, aunque valió la pena esperar, porque Le Peuple de l´Herbe nos sorprendieron con una propuesta interesantísima que sabe como mezclar la electrónica con el dub y el hip hop.
Sábado 21 septiembre
En la Plaça del Rei, los que queríamos un buen sitio para múm nos tragamos enterito el concierto de Helena que, aunque puso buena voluntad, su repertorio es vacío y lineal. Sus maneras de pin up sixties entretienen un rato, pero no consiguen dorar la píldora de un discurso tremendamente ingénuo. Por fin, con múm en las tablas la cosa pintaba mucho mejor. Aunque tuvieron que lidiar con puntuales problemas de sonido, la Plaça del Rei se desvela, en ocasiones como ésta, como un escenario único e irrepetible, capaz de acoger momentos de belleza dificilmente explicable. Mientras, nos perdíamos en el escenario MondoSonoro de l´Estació de França los siempre vigorosos StandStill, con la tranquilidad de quien confía a ciegas en su directo. Muy otra cosa es el directo de Los Planetas que, como empieza a ser costumbre, nos aburrieron soberanamente. A los siempre cumplidores Aina les costó un poco entrar en materia. Salieron muy fríos, algo desacostumbrado en ellos –siempre salen a matar desde el primer instante-, para poco a poco, mediante un repertorio centrado sobre todo en “Bipartite”, ir calentando motores y subiendo revoluciones hasta alcanzar sin problemas a sus niveles de intensidad habituales. Sobre las tablas, su entrega saca muchas cabezas al grueso de bandas nacionales. Con Dj Omar en el escenario grande, para los más oscuros y con el sorprendente set de hip hop abstracto de DJ2D2, se daba paso a los cabezas de cartel Propellerheads, que si bien no sorprendieron, supieron aguantar la fiesta en las cotas más altas.
Domingo 22 septiembre
En la Plaça del Rei destacó sobremanera Fennesz. Su actuación significaba la apertura de un festival populista como el Bam a la vanguardia más avanzada, aunque el necesario estatismo y la carestía de estímulos complementarios de su puesta en escena, reducida tan sólo a la presencia del austríaco con su labtop, demandó un entorno aún más reducido e intimista a la ya de por sí apetecible plaza barcelonesa. A continuación, descubrimos que Barry Adamson no era el tipo serio que esperábamos y que al ex- Bithday Party, Magazine, etcétera, le haría falta dotar de mayor coherencia a sus actuaciones. Empezó bien, pero su efectividad se fue desvaneciendo a pasos agigantados. En la estación de Francia, Schwarz tuvieron que enfrentarse a una de las más escasas audiencias del escenario grande en todo el festival. El día, la hora y las dimensiones del recinto no fueron los más propicios para que, pese a protagonizar una actuación más que correcta, sus complejas canciones no cayesen en saco roto. Ni siquiera Alec Empire consiguió reunir a demasiado público. Por suerte, eso no repercutió en que el berlinés y sus tres compañeros se lanzasen a la carrera contra la herencia de los primeros Nine Inch Nails o los últimos Ministry. Echamos a faltar a Nic Endo y descubrimos que, con banda, Empire resulta menos radical, menos violento y más obvio que con Hanin Elias dándole la contra a un par de metros. Aún así, en pose y cabezonería no hay quien le gane. Más tarde, Almond y Ball desplegaron un repertorio parecido al de su aún reciente concierto en la ciudad –algo inevitable, teniendo en cuenta que Soft Cell son un grupo de hits-, pero con mayor desparpajo del esperado, vamos, que Almond lo bordó y se mostró tan loca como siempre. 2 Many Dj´s divertieron como empieza a ser habitual, sin rubores ni prejuicios, que de eso se trata. En el escenario MondoSonoro, Les Clémentines sonaron muy dignamente, pero la concurrencia bajó en picado cuando unos muy correctos Juliusmonk entraron en escena. Glissando* pudieron contar con más público pero desaprovecharon su oportunidad demostrando que aún les faltan tablas y personalidad para convencer a un público cada vez más exigente. En la Catedral tuvo lugar el 1er Recital Galàctic d´Ultramar i Pirineu, una propuesta que combinaba la originalidad de nombres tan personales como Antònia Font, Pascal Comelade y Sisa. Los mallorquines convencieron con su show acústico, Pascal Comelade deslumbró con sus instrumentos de juguete y la poesía de Enric Casasses y Sisa triunfó gracias a un público entregado y entrado en años, eso sí.
Lunes 23 septiembre
En el escenario MondoSonoro, Axel Krygier perdió la oportunidad de ofrecernos su mejor concierto. Quizás no logró contagiarnos con sus ritmos y su calidez nada impostada, pero le sabemos capaz. A continuación se abrió la velada dedicada al hip hop, dejando claras varias cosas: que Mucho Mu sigue imparable, que su sello C.R.E.A.M. puede ser la primera apuesta exportable, fiable y sólida de la rap de nuestro país, que las rimas y bases de un Zemo en racha y la técnica en los platos de Dj Jekey -¡subcampeón mundial del DMC!- darán que hablar, y que el público del género crece cada día más en nuestro país. Mientras, en el escenario grande, The Herbaliser se mostraron tan efectivos como festivos, aunque no acaben de delimitar una propuesta que bascula sin ton ni son, del hip hop al funk pasando por el acid jazz. Y aún reconociendo que el resultado está muy bien facturado, éste no goza de excesiva personalidad. Cosa de la que si andan sobrados Macaco, tan sobrados que incluso se les va la mano en una excesiva puesta en escena a base de sumar músicos que enmaraña en exceso un latin-ragga cada día más oscuro, duro y progresivo. Todo lo contrario que Zebda, que a cada nuevo álbum parecen simplificar más, su ya de por sí sencillas, aunque efectivas y pegadizas melodías. Tan divertidos como entrañables.
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