La playlist más cara de Bad Gyal
ConciertosBad Gyal

La playlist más cara de Bad Gyal

7 / 10
Eva Sebastián — 22-03-2026
Empresa — Primavera Sound
Fecha — 20 marzo, 2026
Sala — Palau Sant Jordi, Barcelona
Fotografía — Christian Bertrand (cedidas por la organización)

“Solo quiero que sepáis que el que tenga un sueño, una ilusión, que me mire a mí. Mirad cómo empecé, mirad dónde hemos llegado.” Así ha cerrado Bad Gyal la primera de sus tres noches en el Palau Sant Jordi este 20 de marzo, dando el tiro de salida a su gira mundial Más Cara Tour. Seguramente, si nos remontamos diez años atrás, incluso un poco más, cuando Alba Farelo se dedicaba a buscar, en el resguardo de su habitación, los hits y rarezas caribeñas que no sonaban en nuestras radios, soñaba con lograr la playlist perfecta que acumulara decenas, incluso centenares de seguidores. Una década de bangers después, ha sublimado su discografía y la ha convertido en su playlist más cara, que arrastra a miles de personas a la pista.

En un momento en el que el sobreanálisis, la conceptualización y la necesidad de elevar intelectualmente hasta el más sencillo de los discursos en pro de legitimar y justificarlo ante el público, Bad Gyal opta por pasárselo bien. Y, sobre todo, hacerlo pasar mejor a sus devotos fans. El pussy que mana no viene a comerte la oreja en el sofá de una fiesta, sino que está en el medio de la pista bailando incesantemente, y su concierto fue un claro reflejo de eso.

Es viernes por la noche y toca salir. Piquete de minifalda y botas de tacón de aguja, centenares de microshorts de lentejuelas, pantalones anchos y tops diminutos. Una tras otra, sus miles de seguidoras fueron cogiendo posiciones estratégicas para la fiesta. Mientras tanto, el hilo musical del recinto repasaba los mejores hits de la adolescencia de la artista, o lo que es lo mismo, una playlist que podría haber sonado en cualquier garito del puerto de Barcelona allá por 2013. Y en el escenario, tres grandes cubos negros que no chillaban gasto, opulencia ni dinero, pero en los que había que confiar.

Pasadas las nueve de la noche, acompañada de un grito ensordecedor del público y enmarcada en el interior del cubo, que solo podía verse de manera muy frontal desde el público o a través de las pantallas, ahí estaba ella. Una muñeca, una estatua de sí misma, una figura estudiada y creada al milímetro para no tener ni una sola grieta de imperfección. Bad Gyal se ha convertido a sí misma en una deidad inalcanzable a la que no puedes parar de mirar. Un body minimalista de encaje fucsia, una torera de pelo enorme, antifaz de tul negro y unas botas altas de rejilla blanca y tacón de aguja era el uniforme de su nueva religión. ¡Qué le den al clean look! Los primeros beats de Un Coro y Ya 🙂 empezaron a sonar. El tema, que interpola directamente la base y el delivery de Yo Quiero Bailar de Ivy Queen, electrizó el ambiente. Y como quien va a misa, los 17.000 asistentes empezaron a cantar. Y en verdad, yo ya estoy horny. Vinieron el reggaetón fresco de Más Cara y Gatitas, acompañada de su coro de bailarinas. Fue en este inicio el único momento en que Bad Gyal se dirigió al público: “¡Barcelona del meu cor!”. No volvió a hablar. No la rayes, tenía un concierto que dar y un disco que presentar.

Dividido en tres bloques, el show giraba en torno a la presentación de "Más Cara", que, a pesar de llevar apenas dos semanas publicado, todas las canciones fueron recibidas como clásicos. Eso sí, no faltaron "Blin Blin", "Flow 2000" o "Chulo Pt.2", ni la versión shortened de "Zorra" o "Slim Thick". Reggaetón, dancehall, dembow, merengue, la bachata de "Duro de Verdad Pt. 2" o la shatta de "Tic Tac". Todo lo que la mueve está en esta playlist infinita firma pussy que mana. Por desgracia, aunque se entonaron grandes feats a lo largo del concierto, como sus temas junto a Ozuna o Tokischa, sobre el escenario únicamente apareció 8belial, quien pisaba por primera vez el Sant Jordi, para cantar tanto el ya citado "Tic Tac" como el tema viral de TikTok, "Orilla".

La devoción del estadio era imbatible; incluso hubo momentos para encender las linternas como si de un show de baladas se tratara. Pero, a pesar de ello, el concierto, aun estando coreografiado hasta el último milímetro, tuvo ciertas irregularidades: momentos en negro excesivamente largos entre bloques de canciones o problemas en el volumen, como fue el caso de la progresión entre "Te Daré" y "Sin Carné". Incluso fue algo triste no ver a Bad Gyal haciendo sus ejercicios de gym en "Da Me".

Aún así, a ninguno de los asistentes le importó. A cada coreografía, trabajada por sus doce bailarines; a cada nalgazo de la diva; a cada mirada a cámara, el público se desbordaba en euforia como quien ve algo irrepetible que solo puede soñar rozar con la punta de los dedos. Distante y calculada, pero sin duda icónica. Quizás el momento más memorable fue cuando, con la llegada del último bloque y el cambio de look a un full body de encaje blanco, Bad Gyal apareció dando vueltas sobre una mesa de su casa del lujo minimalista, con la pierna levantada sobre su cabeza entonando "De Por Vida".

Más aparentemente relajada en esta última parte, interactuó con la cámara dando la sensación de que, a través de las pantallas, te miraba solamente a ti en mitad de la fiesta. El show cerró, como no podía ser de otra manera, con "Fiebre". Un final que, aunque eufórico por parte del público, resultó algo anticlimático sobre el escenario. Después de un estallido de baile aparentemente libre de los bailarines y ella en "Fuma", Bad Gyal quedó sola entre los bloques negros, dejando algo desnuda la actuación. Una guinda en el pastel que no se llegó a saborear, pero como bien dijo, mirad dónde empezó y mirad dónde estamos. Indudablemente, su coño es el que manda.

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