En una noche que se presentó como legendaria -El homenaje definitivo a Parálisis Permanente-. La madame oscura, Ana Curra, consiguió crear un auténtico ritual de vida y muerte sobre las tablas del Teatro Eslava.
Con motivo de su último lanzamiento “Ana Curra y los 13 Apóstoles Presentan: La Última Cena de Parálisis Permanente”, sobre cuyo título bromeó “no es nada pretencioso”, la artista ofreció un concierto colectivo con la nueva camada de grupos que beben de su legado, para acercar al presente un disco atemporal. Aunque bien es cierto que el público mayoritario vivió La Movida (había decenas de camisetas de Parálisis Permanente que perfectamente podían tener más de 40 años), hubo padres, hijos, pelucas punk, jóvenes perdidos y adultos reencontrados en un baile universal.
Más que un homenaje a su obra a dúo junto a Eduardo Benavente, se sintió un homenaje a toda una carrera en la que más allá del punk; Curra ha transitado entre géneros como el pop, el disco, el rock o la poesía; Precisamente uno de sus poemas, el épico y agitador nostálgico “La Pareja Más Guapa del Foro” de su más reciente e infravalorado disco “Huaca”, fue el encargado de dar el pistoletazo de salida a las exequias punk que estábamos a punto de presenciar.
El concierto se dividió en 3 partes. La primera de ellas fue un repaso por su trayectoria en solitario, especialmente del recientemente reeditado “Volviendo a las andadas” y de los singles que formarán parte del disco que lanzará en solitario a finales de año como “Aphrodita la Monarca”. Aquí pudimos verla en su faceta más disco, alegre y melódica en temas como “En esta tarde gris”, donde se arrancó a bailar un country freestyle; en la más esotérica con temas como “Pájaros de Mal Agüero”, casi reconvertida en un psytrance en directo, y en la más política con “Activista de la Idiotez”, cuyo ecléctico y distorsionado juego de luces corrió a la misma velocidad que sus melenazos acompasando al beat. Tantas versiones de una misma como caben dentro de su espíritu humanista.
Cubierta de arriba abajo con un velo negro de papisa. Curra entró casi levitando, como un espectro, en medio del Réquiem de Mozart para invitarnos a “llamar a todos los muertitos”. Entre los suyos se encontraba su padre, fallecido el pasado diciembre y a quien le dedicó el concierto. Tampoco faltaron Eduardo, El Zurdo, su hermano, Delon o Bowie.
Para esta segunda parte, nuestra emperatriz del punk estuvo acompañada de los históricos de La Movida que se sumaron a tocar con ella “El Acto” por primera vez en 30 años desde el 82. Hablo de nombres como César Scappa (Los Escaparates), José Battaglio (La Frontera, Seres Vacíos) o Manolo UVI (Commando 9mm), que aportaron garra, visceralidad y un flashback constante a quienes pudieron disfrutar de sus conciertos en salas históricas como el Rock-Ola.
De los cuatro temas que tocaron en conjunto, cabe destacar la interpretación de la ex pegamoide en “Esa Extraña Sonrisa”, donde demostró su talento y nervio para la percusión además de darnos una escena de rodillas en la que creó confusión entre el rezo y la felación.
Se sintió como un bonito y noble gesto el hecho de que a la banda con la que presentó por primera vez “El Acto” les reservase su tema homónimo además de “Quiero Ser Santa”, uno de los mayores hits de su trayectoria con el que afirmó: “Los que llegamos hasta aquí tenemos un alma guerrera. He venido a robarle al día los mayores momentos de felicidad que pueda”.
El colofón llegó cuando empezaron a sucederse grupos tan variopintos como los que la bruja engloba en el cajón desastre que considera al punk. Si en algo todos estuvieron de acuerdo fue en llamarle madre y jugar con los besos que una fogosa y despreocupada Curra les lanzaba mientras se sucedían.
Con Ares de Nueve Desconocidos y “Nacidos Para Dominar” pudimos ver la mayor de sus complicidades entre sus apóstoles; vvv[Trippin’ You] con “Sangre” y Hofe con “Tengo un Pasajero” revalidaron su papel de referente, a lo que Ana añadió: “Me preguntan ¿Curra, tú no has sido madre? Pues sí, he sido madre de muchos”; Con La Plata y “Héroes” y Biznaga y “Unidos” fue puro riff, energía y desenfreno. Mientras que con “Quiero Ser Tu Perro” y Camellos vimos la actuación más descompensada de la noche, con Fer y Frankie en un segundo plano sin más protagonismo que el de cualquier corista.

Antes de seguir presentando a sus apóstoles, hubo un momento desvarío en el que Curra nos comentó que necesitaba hacer pis. En el entretiempo hasta volver e interpretar al teclado una pieza de Bach, su guitarrista hizo un chiste de cuñado y su batería dio un discurso un tanto radicalizado y fuera de tono en respecto al feminismo y las salas de conciertos. Una sucesión de catastróficas desdichas que desde luego hizo perder carácter a un solo magistralmente interpretado.
Además de guardarse los dúos de mayor potencia y coordinación para el final junto a Ánxela de Bala en “Adictos a la Lujuria” y Anna y Skiper de Sistema de Entretenimiento en “Un Día en Texas”, la teclista presentó el mayor de los himnos de Parálisis Permanente a un bpm revolucionado. Junto a Diosito de La Élite tocó “Autosuficiencia” no solo convocando el mayor pogo de la noche, también sacando todo el punk de su espíritu para a sus 67 años, aunque con dificultades, tirarse al público como la joven de 22 que lo hacía en los tiempos de vida del proyecto. Un grupo que nunca llego a morir gracias a quienes como Curra hizo esta noche, preservaron y difundieron su legado. Héroes y santas sudando historia en las salas.

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