Alberto Pérez más conocido como Alberttinny, llegaba con su nuevo proyecto y por primera vez a Zamora, recalando en el Avalon Café con la banda al completo. El artista se encuentra en la recta final de la presentación de su primer disco en solitario “Kintsukuroi” (Hook Ediciones Musicales, 24), que ya ha paseado por casi la totalidad de la península. El nombre del disco hace referencia a la tradición milenaria japonesa de reparar los objetos rotos, para volver como algo igual pero distinto, haciendo que esa cicatriz mute en algo mejor. Justamente lo que ha logrado Alberto con estas nuevas canciones: reinventarse y coger esos pensamientos y sentimientos para plasmarlos y contarlas a su público.
Sobre las diez de la noche se subía al escenario con el apoyo de la banda, formada por David T. Ginzo (teclados y guitarra), Alex Serra (bajo) y Alejandro Jordá (batería), dando comienzo con la canción que da nombre al disco, justo antes de agradecer la respuesta de la ciudad: no en vano, había conseguido su primer Sold Out en una sala con su proyecto en solitario, todo un logro siendo que el proyecto nació como una necesidad de sacar aquello que llevaba dentro, en lo que, poco a poco, derivaría en lo que es ahora. Se permitió la licencia de continuar con la primera canción que compuso, “Pólvora en mis brazos”, tema que, al igual que “La luz” o “Intuición, propone esas atmósferas musicales en las que se mueve el autor, con su voz delicada acompañando cada una de las melodías.
Hacía la mitad del concierto el extremeño quiso hacer un guiño hacia su tierra y homenajeó a Robe Iniesta: sonó así una emocionante versión de “Abrazado a la tristeza”, sección a la que cabría añadir la relectura de “Es todo lo,que tengo y es todo lo que hay” del argentino Lisandro Aristimuño. Por su parte, “Vacío” hizo reflexionar sobre el contacto humano y cómo en estos tiempos que vivimos hay que luchar para recuperar la experiencia. En la recta final del concierto sonó “LATAM” último single publicado en colaboración con Jairo Zabala (Depedro), una de las canciones más coreadas por el público. Llegaba el turno de los temas más reconocibles de la formación: “Mi propio incendio” y, por supuesto, “Causas perdidas”, la más coreada del concierto. Tras hora y media de concierto, el grupo se despidió con esa siempre satisfactoria sensación de la noche para el recuerdo.

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