Pocos días después de recibir el premio MTV2 –ya saben, ese canal “alternativo” creado porque, al parecer, veinticuatro horas de emisión no son suficientes para dar cabida a ciertos géneros–, A.F.I. se presentaban por vez primera en la capital sueca. Pero primero estaría el joven combo local The Change, con versión de CIV y una fijación con Youth Of Today más allá de lo saludable. En cuanto a A.F.I., si bien el sonido fue infame al principio de su actuación, con una batería que se imponía de forma dictatorial, los californianos cuajaron una notable actuación. Desgranaron su último trabajo, “Sing The Sorrow”, en el cual hay aspectos criticables –nunca llueve a gusto de todos–, pero no cabe duda de que la inclusión de piezas lentas (genial “This Time Imperfect”) les permite acometer los trallazos hardcore con más fuerza aún. Y es que, aunque la presencia de viejos himnos fue escasa (“Perfect Fit”, esa “Cruise Control” igual de descarada que en 1996), y la ausencia de temas de su tercer álbum, el brutal “Shut Your Mouth And Open Your Eyes”, indignante, A.F.I. no tuvieron reparos en atreverse con sus composiciones más duras (por ejemplo, una “Death Of Seasons” menos herética que en disco), como tampoco dudaron en sacar a relucir la vena pseudo hooligan de “Totalimmortal” o invitar a la catarsis con “Ever And A Day”. Eso sí, sólo cincuenta y ocho minutos, con lo cual la cosa supo a poco.
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