A la Mala no hay quién la pare
ConciertosMala Rodríguez

A la Mala no hay quién la pare

9 / 10
Carlos G. Vela — 25-01-2001
Empresa — Yo Gano/Superego/BOA
Sala — Apolo, Barcelona
Fotografía — Alicia Gómez

La furgoneta de TVE, aparcada en la puerta, obligaba a revisar que el concierto no estaba patrocinado por Los 40. Confirmado esto, sólo había una respuesta: incluso el mercado mainstream piensa aceptar a esta rebelde. A La Mala ya no hay quién la pare. Ante una turba ansiosa y vociferante, la sevillana dejó atrás pasados titubeos en el Sónar y no se amilanó ni un tanto en su saludo al público: “Hola amigos... ¿porque seréis amigos, no?, ¿no habréis venido buscando palos?”. Y por su actitud, inequívocamente punk, uno cree que no habría tenido reparos en partirle la cara al respetable. Brutal poderío escénico. Nunca el apellido Rodríguez había contenido tanto groove como cuando Jotamayúzcula (partenaire de lujo -ibérico-) lo coreaba. La Mala desató sin reparos su vena más folclórica al cante, en una acertada decisión que mejoró con creces la apuesta de un álbum ya de por sí acreedor de inmejorables críticas. ¡Por fin tiene sentido la etiqueta hip hop español! Ante un público de lo más variopinto, que unía a b-boys, rastas, rockers, clubbers y góticos, ofreció, sin duda, el concierto de su consagración en Barcelona. Con un sonido excelente, la actuación se solventó en una hora, pero tampoco podía pedirse más cuando el disco no pasa de los tres cuartos. Ni falta que hacía. Con una sola canción (la excepcional “Yo Marco El Minuto”, por poner un ejemplo), La Mala se cepilló todo el concierto que Flavor Flav ofreció recientemente en la misma plaza. ¿Qué pasará cuando en mayo se enfrente -junto a 7N 7C- a la formación completa de Public Enemy?

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