30èmes Rencontres TransMusicales de Rennes
Conciertos

30èmes Rencontres TransMusicales de Rennes

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03-12-2008
Empresa — Les Trans
Fotografía — Archivo

Después de treinta años como una de las citas más importantes e interesantes de la agenda europea de festivales, el TransMusicales de Rennes puede permitirse lujos como el de este año, llenar sin necesidad de cabezas de cartel, sin grandes nombres, por tradición y porque toca. Por ahora es algo inaudito en España, como eso de que un festival tenga tanto arraigo como para intoxicar de música toda una ciudad, no sólo durante los días en que se celebra, sino a lo largo del año, convirtiéndola en lugar de paso obligatorio para la mayoría de bandas que visitan territorio galo. Aquí la historia es otra. Por eso los miramos con envidia. Treinta años y a celebrarlo. Porque Jean-Louis Brossard, su ubicuo director, sigue siendo quien más disfruta, un personaje que tanto te puedes encontrar mezclado entre el público durante el concierto de Blamma! Blamma! -con un directo algo redundante que no hacía justicia a sus prometedores temas- o calentando al público desde el lateral del escenario para que pida un bis a White Rabbits (unos Man Man disfrazados de Vampire Weekend). Estos últimos fueron una de las tantas sorpresas que depara la programación de un festival que, por su situación en el calendario y por vocación, ofrece un puñado de nombres a descubrir alternados con artistas contrastados, pero siempre dispuestos a dar un plus teniendo en cuenta la cantidad de medios que se desplazan hasta la Bretaña durante los días en que se celebra.
En la primera jornada, hubo el tiempo justo para poder ver a un Jay Reatard rugiente, cómodo sobre un gran escenario a pesar de estar acostumbrado a aforos más pequeños, cagándose en la “electronic bullshit”. Sus rivales serían The DeathSet, cuyo directo explica porque un grupo directamente cortado por el patrón de Death Kennedys parece ahora el colmo de la modernez, combinando pequeños intermedios con temas de rap y su punk de rítmica maquinal y vocación fiestera. Más tópicos incluso que los garajeros Cage The Elephant sonaron Maths Class, con un directo consistente pero llegando muy tarde al revival, después de unos inclasificables Iglu & Hartly. ¿Una broma? Puede ser. Combinan lo peor del pseudo-rap oportunista de los ochenta con poses tan disparatadas que hasta producen vergüenza ajena, pero viendo la reacción del público no pueden tardar en triunfar por aquí. Serán el chascarrillo de la temporada. Mejor pinta tenían We Have Band, aunque un Le Cité lleno y una llegada algo ajustada a Rennes lo pusieron difícil.
El viernes se colgó el cartel de lleno en Le Parc Expo y se preveía una noche intensa, en gran parte porque era la noche de Birdy Nam Nam, quienes se han convertido a la religión de Justice sin abandonar el turntablismo con una puesta en escena espectacular y un show apoteósico. Por la tarde, Bon Iver ya había provocado esa misma sensación de comunión desplegando magníficamente los temas de “For Emma, Forever Ago” en una traducción igualmente dramática y emocionante. Sister lo intentaron, pero no lo consiguieron. Ya durante la noche, Naïve New Beaters mostraron maneras, con una propuesta divertida y sin complejos, siempre bailable. A medio camino se quedaron Magistrates, los algo bisoños Creatures -los franco-canadienses hacían honor a su nombre, y los turntablistas americanos The Glitch Mob. La combinación imposible de R&B y música balcánica de Miss Platnum -y sus tremendas coreografías- empezaron a calentar el Hall 9 para lo que vendría después, cuando primero Birdy Nam Nam y luego un SebastiAn ecléctico, algo manirroto en las mezclas pero efectivo, se metieron al público en el bolsillo. Tres cuartos de lo mismo con Filthy Dukes, de nuevo algo ya visto, pero convincentes a pesar de todo con su electro-rock entre LCD Soundsystem y Cut Copy, y con Success, que combinaron descaro y un directo incontestable especialmente en esos arrebatos entre el electro y AC/DC. Para entonces ya era hora de ver a El Guincho que, después de la hipervitamínica sesión de Djedjotronic, demostró una vez más que su directo va creciendo al ritmo que recoge elogios.
Y para el final quedaban algunos de los conciertos subrayados del programa. Para empezar, un Anthony Joseph imponente, acompañado por una impresionante The Spasm Band. En Le Parc Expo lo más destacable fueron las sesiones de Switch y Diplo, con The Count & Sinden entre medias, que no por previsibles fueron menos disfrutables, el desmadre sin concesiones de una Ebony Bones magnética o Professor Murder, un grupo con el suficiente potencial como para que se les tenga más en cuenta por aquí. Su directo fue de lo mejor del último día de festival, que también dio para conocer a Hifana, un dúo de Dj’s japoneses influenciados por el jazz y DJ Shadow; descubrir a Metal On Metal, cuyo show fue creciendo poco a poco para acabar siendo una fiesta en toda regla, y echarle un ojo a The Black Angels y a la nueva propuesta con banda en directo de la DJ francesa Missill. The Residents se dedicaron a desconcertar al personal. A hacer lo suyo, vaya. Benditos sean ellos y sus cabezas de conejo de pelucho. Bendita sea Rennes, y benditos sus TransMusicales.

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