101 Sun Festival, prueba superada
Conciertos

101 Sun Festival, prueba superada

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11-07-2014
Empresa — Planet/Mundo/Musiserv
Sala — Estadio de Atletismo de Málaga
Fotografía — Ary Blue y Hugo Cortés

Si pretendes que algo dure, empezar despacio y con los pies en la Tierra es lo más recomendable. Aunque cuando se trata de un festival, también ayuda anunciar a Franz Ferdinand como cabeza de cartel para demostrar que vas en serio. Una mezcla de todo esto es lo que vivimos en los dos días de música que ha durado la primera edición del 101 Sun Festival; un evento que por fin ha puesto prueba que Malaga combina muy bien con sol y playa, pero también con música.

Dos escenarios enfrentados en el Estadio de Atletismo Ciudad de Málaga unidos por un césped que se dejó querer hasta el final, fueron la base para todo lo que aconteció viernes y sábado en la primera edición de este nuevo coloso de los festivales veraniegos. La primera jornada arrancó con los jóvenes Noise Nebula y su interesante tarea de poner la primera piedra bajo el sol incandescente de las cinco y media de la tarde. Por algún lugar hay que empezar a subir escalones multitudinarios con “Kaleido”, su EP, y ellos han empezado muy bien por el Sur. Los malagueños La Cena les cogieron el turno al momento desde el escenario opuesto; apenas habría espacio para pausas a partir de entonces. Por su parte calcaron el guión de sus “Canciones para nadie” (La Cena, 2014) con una ejecución limpia e inteligentemente encajada, ideal para recibir al público que llegaba curioso y con los ojos y oídos muy abiertos.
La baja de The Struts, anunciada el día anterior, fue suplida con un vídeo y la mejor de las intenciones, pero también con esas limitaciones que el corto plazo impone. A cambio, el retraso estuvo amenizado con un DJ set de Niños Mutantes que dieron un buen repaso a clásicos del pop español pasados por su filtro tropical y festivo. Mientras tanto la lona negra de Polock ondeaba ya en el otro escenario, con la promesa ilustrada de su nuevo disco “Rising up” (Mushroom Pillow, 2014) junto a un guante de boxeo. Sus canciones tuvieron muy buena acogida, alcanzando uno de sus mejores momentos con la maravillosa “Everlasting”. Sin duda, el cambio de horario por la baja de The Struts les benefició a la hora de lucir sus temas ante más gente de la prevista. Los siguientes en el programa serían Triángulo de Amor Bizarro que, tal y como se subieron al escenario, desataron la tormenta de decibelios que se esperaba de ellos. “Nos han dicho que es aquí la fiesta del verano”, dijo Isa. Pues sí. Visitaron religiosamente su “Victoria Mística” (Mushroom Pillow, 2013), sacando brillo también a lo mejor de sus trabajos anteriores. Fue una pena que el sonido no acompañara. Minutos después, el cambio de tema fue radical cuando L.A empezó a tocar con su banda. Siempre sinónimo de clase, elegancia y experiencia, de parada segura en el trayecto, fue agradable escuchar temas como “Hands” o “Perfect combination” en el espacio abierto, mientras recibíamos el atardecer. "Dualize” (Gran Sol, 2013) también estuvo presente junto a una colección de canciones que a estas alturas está más que probada en sala y festival.
A eso de las 21.30h entraron cual huracán los Lori Meyers a su escenario. La experiencia asegura que el festival es su elemento y la prueba definitiva de ello es el recibimiento conjunto y desaforado de sus temas por parte del respetable, que se renueva en cada ciudad que pisan: “Alta fidelidad”, “Luciérnagas y Mariposas”, “Emborracharme” y el bonus track “El tiempo pasará” con Anni B Sweet fueron grandes momentos de su repertorio. Con “Mi realidad” se despidieron tal y como manda el tradicional setlist que no cambian desde hace tiempo.
Justo después entraban en acción los británicos Spector -en la foto-, con un adorable “Buenas tardes, we are Spector” un poco fuera de hora. Lo que no sabíamos era que su frontman, Fred Macpherson, guardaba tanta personalidad en su interior (quizás por aquello de que no es nuevo en lo de ser frontman ni tampoco en lo de ser presentador de la tele). Por nuestra parte, asistimos al concierto hipnotizados por sus maneras en el escenario, mientras presentaba junto a la banda casi la totalidad de “Enjoy it while it lasts” (Polydor Ltd. UK, 2012), encontrando sus puntos álgidos con "Lay low”, “Never fade away” y por supuesto, “Chevy Thunder”.
 
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Con los relojes sincronizados, les tocó a Franz Ferdinand, razón de ser y de estar para muchos en el festival. Recién aterrizados de su paso por el BBK empezaron por el extremo seguro e infalible con “No you girls” y “The Dark of the matinée”, dejando es aso margen de protagonismo a su último álbum. En vista de una multitud tan entregada a sus movimientos, es difícil posicionarse en contra de su actuación. Y es que aunque empiece a ser demasiado evidente que han tocado techo creativamente, Franz Ferdinand fueron y son animales de escenario; y cuando sabes moverte tan bien sobre las tablas, un disco nuevo se convierte en excusa universalmente aceptada. La lluvia de hits se produjo, como se esperaba y el camino fue lo mejor. En este caso el camino hasta la impagable “Take me out”.
Tras el furor experimentado al otro lado, sobre las 1:20 de la madrugada arrancó Havalina con una sorprendente “Imperfección”, justo a tiempo para desencadenar el habitual desenfreno en las primeras filas. “Norte”, “Desierto”o “La Antártida” invitaban como siempre a cerrar los ojos y abrir los pulmones a lo que estaba pasando delante de nosotros. Los madrileños nunca decepcionan, tampoco lo hicieron esta vez a pesar del poco tiempo que tuvieron para tocar. El final que cerró el círculo fue la cadenciosa y lenta “Incursiones”, antes de irse se acordaron de la gente del Pomelo Festival de Estepona, su segunda casa en la costa del Sol, y con ello se cerraba el círculo.
Los últimos de la lista eran Rinôçerôse y lo suyo fue un baile a medias. Tuvieron el ingrato papel de culminar la primera jornada con la consiguiente huida del público, por la hora. En su actuación apostaron por una rítmica propuesta con revisión inevitable a sus temas de siempre, pues no tenemos noticias de ellos desde hace casi un lustro.
 
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El segundo día empezó con los locales Fila India presentado su vuelta a la farándula con “El rayo de Jerry López” (Wild Punk, 2013). Un trabajo de por sí ideal para escuchar junto a la playa, como era el caso. El sol seguía siendo de justicia cuando Grises aparecieron en su escenario. Como habituales en el circuito nacional de festivales, dieron un concierto que desató a los valientes que se acercaron a esa hora. Lo cual tiene su mérito. Hicieron repaso condensado a sus tres discos desde clásicos como "Parfait" hasta el single que da nombre a su último trabajo "Animal", demostrando una armonía brutal sobre el escenario. La tarde avanzaba cuando llegaron We are standard. Su actitud resiste al tiempo y como dirían los Pony Bravo, a ellos lo que les va es eso de “montar una buena fiesta”. Si no les gustó mucho la hora que les tocó, hicieron como que no pasaba nada, repartiendo palabras y canciones casi a partes iguales. Aunque “Day” (Mushroom Pillow, 2013) fue protagonista en la lista hasta casi el final, pasaron de puntillas por grandes temas como “The first girl who got a kiss without a please” y otras indispensables. Russian Red era también de las esperadas por no haber presentado aún “Agent Cooper” (Sony Music, 2014) en Málaga; con su particular despliegue de encantos, estuvo muy correcta en el apartado técnico. Cada vez más apoyada por recursos tan agradecidos como la iluminación o la escenografía, todo se alineó para minimizar sus canciones, que siguen sonando tan desnudas como lo son por definición en cada uno de sus discos. Su voz sonó mucho más libre y matizada en directo. Azul como su vestido, minimalista y peculiar, pero también mística y lejana, estuvo muy bien respaldada por su banda y dejó al público templado pero satisfecho.
En el cambio de escenario, Toundra tuvieron tiempo suficiente para mostrar sin sutilezas su post rock cada vez más firme y consolidado con el paso del tiempo. Sigue siendo curioso que parte de un público que más tarde gritaría las canciones de Amaral, estuviera tan atento y entregado a su recital, siempre tan serio, apasionado pero cercano a la vez. “Zanzíbar”, “Magreb”, “Ara Caeli” y un largo etcétera se dilataron más de una hora antes de que se despidieran.
Y ya al filo del nuevo atardecer, la sorpresa llegó con The Family Rain. Su primer concierto en nuestro país fue especial, a pesar de que ellos también tuvieran problemas de sonido. Avanzaron por su disco “Under the volcano” (2014) como si de un mapa se tratase, combinando tiempos y adaptándose al humor de los que tenían delante. “Carnival”, la exquisita “Don’t waste your time on me” o “Tarantula” fueron más que suficientes para convencer en esta primera visita, con bises incluidos.
Ya de noche, Temples se encontraban con el público para el examen acordado: ¿hype o promesa con recorrido? Con la mayor expectación posible, empezaron a enseñar las canciones de “Sun Structures” (Heavenly Recording PIAS, 2013) tímidamente, para crecer mas tarde con su setlist y añadir unas cuantas piezas extra de sus EPs. Estos candidatos a herederos de la psicodelia alcanzaron sus mejores momentos la magnífica “Colours to life”, “Move with the season” o la inolvidable “Shelter song”. El público felicitó a James, cantante y guitarrista, regalándole una canción de feliz cumpleaños.
Amaral
vino a pagar su larga ausencia y a reencontrarse con un público que parece conocerles muy bien. Juan precedió a una Eva que surgió de negro y de la nada, acompañada por su banda. El goteo de temas esenciales en su discografía se cobraba con un respaldo que sorprendía a cada minuto que pasaba. Calidad de las letras aparte, se notan las tablas y los años, para bien, en los directos de Amaral. Y aunque sus canciones "de ahora" no sean ni de lejos como las de antes, (en esto también pasan los años), presentaron humildemente dos temas nuevos de su próximo disco, además del que ya conocemos, “Ratonera”, antes de despedirse con un bis ortopédico recordando temas de “Estrella de mar” (Marlophone Music, 2002).
Se nos acababan los nombres cuando entraron Black Rebel Motorcycle Club haciendo frente a la intensa humedad con cuero y ritmos pesados que no dejaban lugar a la duda: o estabas con ellos o contra ellos. La captación de adeptos les resultó fácil en su recital de hora y poco. Su última marca en la discografía, “Spector at the feast” (Abstract Dragon, 2013), también les valió como pretexto, pues gran parte de su setlist se basó en clásicos que se remontan a su época dorada en los 2000, destacando un final más que justo con puntos brillantes como "Spread your love".
La llamada de la selva literal llegó con Crystal Fighters que nos condujeron hasta el final por todo lo alto. Con un riff evocador de varios minutos, consiguieron poner a tono al público en cuestión de segundos. En el escenario se vivía una estridencia colorista, enardecida por la percusión que acompañaba al resto de integrantes, sincronizados de forma impecable. La gente no sabía si mirar o bailar, o mirar y bailar a la vez. “Cave rave” (Zirkulo, 2013) no fue el único protagonista, pues ya acumulan canciones suficientes para que podamos medir su set en éxitos. Y una cosa (más) hay que concederles: tener a varias personas sobre el escenario puede valer como maniobra de distracción durante un rato, pero conseguir mantener la atención hasta el final, es señal de talento, trabajo y coordinación. Y esto lo consiguieron con creces.
El cierre del segundo día, y de la sección nocturna del festival, quedó a cargo de Kill the Hipsters, aunque su momento quedó deslucido por el escaso tiempo que estuvieron sobre el escenario y por la huída repetida de los asistentes.
 
Haciendo balance, los promotores aseguran que este primer 101 Sun Festival ha superado las cifras que esperaban. Desde fuera, la cosa ha empezado definitivamente con buen pie: un cartel ecléctico y bien ejecutado, un espacio agradable, una edición confirmada para 2015 y una vuelta a casa con las expectativas bien cubiertas.

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