Spa
ComicsErik Svetoft

Spa

7 / 10
José Martínez Ros — 25-03-2026
Empresa — Planeta Cómic

Con las diferencias entre las clases disparadas como, probablemente, no se veía desde la víspera de la toma de la Bastilla, los ultrarricos, los más privilegiados sobre la faz de la tierra, se han convertido en un tema constante en la ficción. Sobre todo, desde que la élite ha perdido sus antiguos valores de discreción y anonimato, y tiene una presencia constante en medios de comunicación y redes sociales (que, además, ahora les pertenecen). En el siglo XXI ha dejado de ser de mal gusto alardear de la riqueza y exhibir un comportamiento que, en una época más comedida, se habría considerado grotesco. Una de las formas más habituales para abordar esta situación es la sátira, de éxitos como la serieSuccession o la película de Ruben OstlundEl triángulo de la tristeza”.

Esto es probable que explique el fulminante éxito de “Spa”, la primera novela gráfica de un compatriota de Ostlund, el sueco Erik Svetoft, que ha sido traducida a numerosos idiomas. Esta nos conduce a un spa de lujo situado en algún punto del norte de Europa, en el que se ofrecen tratamientos exclusivos de “bienestar” a ricos y famosos. Estos cuentan, a su servicio, con un ejército de trabajadores sometidos a una disciplina tiránica, a los que pueden ignorar o maltratar. Sin embargo, algo esta pasando en el monumental edificio de laberínticos pasillos, con aire de mansión gótica, algo muy siniestro.

El golpe de genio de Svetoft es combinar la sátira costumbrista de esas vidas aisladas y adormecidas por el lujo con el terror. Y aquí cabe señalar al que, sin duda, es su gran influencia: nos referimos a Junji Ito. La mejor descripción que podemos hacer de “Spa” es imaginarnos a la insufrible familia Roy de “Succession” o a los no menos extravagantes Catton de “Saltburn” extraviados en los mundos de pesadilla imaginados por el autor deUzumaki y “Gyo”. Que el suntuoso trazo de Svetoft también permanezca fiel al blanco y negro sólo hace más obvia esta relación.

Todo comienza en “Spa” con la aparición de un fluido negro y viscoso que empieza a rezumar por todas partes. Su naturaleza exacta nunca se explica, como tampoco importa el motivo por el que las espirales comienzan a invadir el pueblo en que se ambienta “Uzumaki”. Simplemente, sucede y, a partir de ese momento, se van desatando diferentes tipos de horrores. Los personajes (y los animales) sufren espeluznantes mutaciones; los cadáveres se amontonan; comienzan a hacerse visibles criaturas que parecen salidas de un relato lovecraftiano. Y, sin embargo, la rutina del spa se conserva, siguen llegando nuevos huéspedes a los que hay que atender.

La mayor parte de los personajes no tienen nombre y, en muchos casos, desaparecen (con una muerte espantosa) en un par de páginas. Lo más parecido que tenemos a un protagonista en esta obra es el director del spa, un individuo que trata de aferrarse a los pequeños rituales de su cargo, a su autoridad, a su ilusión de control absoluto. Pero nosotros, los lectores, sabemos que en realidad no controla nada. Está aterrado, como todos los demás.

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